lunes, 6 de noviembre de 2017

PARA LA SOLEDAD


Me recogeré en esta soledad voluntariosa,
vecina de gaviotas y de ánades,
dentro de una atmósfera volátil
engendrada entre algodones de lluvia,
-eterna y ritual vereda de mitos y leyendas-,
caída sobre la caridad de mi cuerpo
cuando se incrusten las hojas,
hijas de nuestro Otoño,
en mis pestañas.

Tiempo ha de ser para callar
sin mancilla ni deshonra,
de abandonar en la otra orilla
el prado de la terquedad y del desaliento,
y darle vida a la vida desde el abandono,
horas paridas por la lentitud de las mañanas
en las que jugar al escondite
con un perro vagabundo,
tardes en las que desgastar piedras viejas,
-ellas, la piedras, nunca me traicionarán-,
sobre las callejuelas pardas
para abrigo de inquietudes,
noches de lumbre en la mirada,
-por momentos me llamará
la llamarada de mi fuego-,
templanza en mis pies templados
y argamasa de la libertad honrosa
dentro de mis puños.

¡Cuantos golpes en mis rodillas,
cuantos cardenales registrados en el alma
se diluirán en el caos de mis carreras!.

Me quedaré en el camino
sin preguntarle siquiera a dónde se dirige,
-a veces saldré sin rumbo
ni deseo de alcanzar algún destino-,
sin interrogar itinerarios,
me transmutaré en escribiente plácido
de la ruta de los álamos de un río,
-quizá del Duero,
tal vez del Sar-,
en redactor de la vida descansada
tras los arbustos desangrados
de los que huyen del ruido del Mundo,
mudando por incontables veces de piel
para seguir creciendo,
mudando de moradas mi mirada.

Bendeciré el rastro
que mis huellas han de sembrar
allí donde el manantial se vuelva reflexivo,
hasta hacerse tarantella
con su roce sanador entre mis uñas
-el agua avanzará,
siempre canturreará su regocijo-,
allí donde me convertiré en vacío
para ser simple,
ser el absoluto de la nada donde ondearé
como bandera del destino mudo,
-la soledad siempre me ha protegido
entre sus telas-,
contento con el viento en los oídos,
-cuando despierte me respirará el aire-.


domingo, 29 de octubre de 2017

UNA VELA EN LOS TEJADOS


Encenderemos una vela entre tus tejas
que me guíe,
que te guíe,
que nos guíe
en este canto tolerante de confines,
ante las rejas
de nuestras puertas coincidentes,
una llama de ilusión y sentimientos
que descubra entre su brillo
los caminos de los bosques,
de los cielos,
de las nieblas deseadas
en tus cejas y en las mías,
una luz indestructible que ni el viento
ni las lluvias de este Otoño,
con sus dudas,
alcancen en su arrebato a salpicar.

Lucharemos,
y la cera inagotable de esta vela,
y la mecha interminable que la habita,
crecerán entre agasajos
de miel y de inocencia complacientes,
y, sin miedo,
brotarán desde nosotros tulipanes
sembrando nuestro amor
sobre esta tierra
con las arras infinitas de las cumbres
y el deseo de pureza
en el sosiego de los valles.

jueves, 26 de octubre de 2017

PARAGUAS DE ENERO


Luna llena en Leo,
fuego, lluvia y viento.

Nos abrigamos
bajo un paraguas diminuto
que nuestra fiebre protege
tras tantos años perdidos
en nuestras ausencias fieras.

Buscan tus labios mis labios
llamándome sin sonidos,
y de nuevo me despiertas.

Yo despertando,
tu reviviendo
con el aire que se agrieta,
que la pasión agita
en nuestros pulmones locos.

Otro beso me pides
cuando caminas,
y me detengo,
y otro beso te entrego,
repleta mi saliva con el deseo
de entrar en ti
en cuerpo y alma,
en cuerpo para sentirnos,
en alma para leernos
más allá de nuestras ansias vírgenes.

Contemplamos estas dársenas
del agua esbelta
mientras se aprieta tu pelo
a mi rostro envejecido.

Lluvia, viento

Un paraguas que se rompe
huyendo libre
más allá de los viejos velos
abiertos por nuestras lenguas
en este encuentro.

sábado, 14 de octubre de 2017

SIGLOS


En tarde de Mayo sonó en mi puerta
la llamada suave de tu presencia.

En silencio llegaste,
en calma como río,
como transparente azul de cielos.

Despacio,
con miedo en las bisagras,
fui abriendo las ventanas al aire que traías,
vientos frescos en mi extraños,
en ti vigor del saber y de consejos.

Y yo no comprendía,
me volvía hacia atrás,
reptando infame,
buscando excusas para huir,
para alejarme,
temiendo desde el temor
de saber lo que sabía:
que las luces de los siglos siempre vuelven,
que el presente nos invita a la concordia,
nosotros con nosotros,
hermanos, padre y madre,
todo aquello que el Destino haya previsto
para ser en el instante
de una vida.

Desde hoy
en mi te quedarás,
ahuyentada la tristeza de los siglos renunciados,
con la alegría vigilante
acompañándonos de sueños,
en risa plena de sabernos
almas destinadas a encontrarnos.

No tengo miedo.

Contigo lo temido se ha marchado
porque sé que te regreso es mi regreso,
porque sé que has regresado
para caminar al par,
mano con mano.

lunes, 9 de octubre de 2017

BARCOS DE PAPEL


Tocan a rebato en las torres de la iglesia.

Con incertidumbre charlan los badajos
de los imperios que decaen,
como en deflagración violenta,
en la narración misteriosa de los mudos.

Hacen que llueva sobre nuestros corazones
un millar de astillas grises,
abarcan con migajas angustiadas
adustos cielos de plomo,
desprenden hasta nuestras almas
ristras de aullidos tristes,
nos atan a aristas de adoquines
regados por la sangre de inocentes.

Son las calles tablero en blanco y negro,
peones los viandantes
movidos por las manos torpes
de taimados reyezuelos
convencidos por sus adjetivos
y por verbos con sílabas y acentos
de tardes pecadoras y corto recorrido.

Han enrarecido de despotismo el aire
los que se camuflan de patriotas,
nos asfixian con su pánico,
crean laberintos en los que despistarnos,
queman con el azufre de su aliento
el recuerdo y la humildad de los ancianos.

Como la madrastra que regala
manzanas contaminadas de ponzoña
nos envuelven con promesas de rosas secas
en un soleado Domingo imaginario,
y nos hacen creer que somos cual Alicia,
felices en un país que no es maravilloso,
país de ciudadanos coronados
que determinan con órdenes secretas
el cadalso donde decapitar la tolerancia
y con la sinrazón ajusticiar el pensamiento.

A nosotros corresponde ejercitar la libertad,
arrancar hojas de viejos libros sabios
para hacerlas renacer en abanicos de palabras,
y en barcos de papel
con los que transportar clemencias
sobre los ríos y los mares,
-que aún no han sido destruidos-,
disolver el marasmo que dormita
en la escoria que prometen los tramposos.

A nosotros nos empuja el devenir
de cómo subvertir sus normas
desde la fe de no dañar ni ser dañados,
de no herir ni con hechos ni con frases,
de arañar despacio los espacios
con nuestra mirada limpia,
con la paz en nuestro hablar,
humanos entre la humanidad tranquila
desde el ministerio de las manos calmas.









lunes, 2 de octubre de 2017

QUE ESTALLE LA PAZ


Afilemos viejos lápices,
esgrimamos tizas blancas,
unámoslos en barrera de armonías,
detengamos con su fuerza
la agonía de cañones
del hambre de los hombres,
escribamos las palabras
con las que remendar auroras
en ofrenda de las selvas.

Que nos inunde la paz,
volteada como diábolo
en su cuerda,
disparada como flecha
hacia la diana
de los sentimientos libres,
que estalle repentina
la esperanza contundente y absoluta
cuando cese la epopeya
de los duelos,
el combate por el pan
de cada día.

Soñemos
ocho estrellas blancas,
soñemos limpia la bandera
hoy ultrajada por manos negras,
soñemos en la paz,
en la esperanza,
volvernos sobre el mar
como una lanza
cargada de justicia y de prudencia.

Roguemos
por el tiempo en que será
la libertad
con la que abrazar la tierra,
con la que respirar presencias,
en la que dibujar
sin sombras
ni silencios ni cadenas.

De pronto se hará el mañana,
y este tiempo,
inflado de paciencia,
verá crecer los hongos y los setos,
y hasta el río,
guardián de los secretos,
hará remansos,
deteniendo el curso de su llanto.

Asaltados nuestros diques
reventará la paz en mil burbujas,
con cada espina,
en cada esquina,
en tus ventanas,
bajo mis puertas.

sábado, 30 de septiembre de 2017

QUIEBRAN TUS ROSAS


Cónyuge obligada al desamparo y miel amarga
por la alianza que en tu dedo es una esposa,
cicatriz de tres soledades aceptadas
en la pasión contemplada por tus lágrimas
cuando inquieres la devolución de una sonrisa.

Quejido eres desde el trueno en tus fronteras,
alma en búsqueda de las traviesas de tus fugas,
cándida en la entrega inocente de peldaños,
obsesión que golpea cada noche las estrellas.

Rasgas tus sedas soñando entregas
sobre campos llanos de inventarios de lunas,
bajo los astros arrimas rimas a tus ascuas,
viéndote señora de triste baja cama,
temerosa en el tejido que tu verdad reitera.

Con manos agitadas recreas el deseo.

Desde tu Nirvana de complejos
clamas el olvido de tus días de angustia,
parapetada entre tus musas
como puntal que debilite los baluartes
en los que crujen tus tablas doloridas.

En tu voz quiebran las rosas,
laureles secan en tu frente de niña eterna,
pides renacer gritando en las revueltas
de la tristeza de un rumor amontonado.

Suplicas ocultar en tus vigilias sombras
con alforjas que rellenas con piedra ajena,
remueves la incomprensión que te recorre
al leer entre tus noches de helado lecho
las reseñas que los demás emiten,
resucitas lo sentido por tu tintero triste,
Dulcinea abandonada a un Quijote imaginado.

Dulcinea...... no estés triste.