viernes, 22 de septiembre de 2017

SUSURROS


¿Por qué nos puede
la obsesión de gritarle al Mundo
si al final ese aullido se devuelve
transformado en un eco de la ira?.

¿Por qué azotamos las esquinas
de nuestro furor hiriente
con compases desabridos de afonía?.

Licenciemos las carencias
pronunciadas entre dientes,
conquistemos en silencio la templanza.

Transformados en susurro
descubramos en las voces
la plegaria que libere los corceles,
imploremos la redención
de reconocer la ausencia
internándose en los ojos y las bocas,
el sonido suave de una frase
y el candor de aguas que se escurren,
tibias, claras,
sobre la fortaleza de las rocas.

Seamos silbido de los grillos
resbalando sobre tardes de verano,
voz de paz que pronuncie en lo lejano
las raíces y prefijos del amigo,
sin volver jamás a retorcernos
entre los claustros grises
de la furia disuelta de las grietas
que elegimos por guarida.

Seamos el secreto abierto
esparcido en la quietud de los acentos
de nuestras nubes y sus brisas.

jueves, 21 de septiembre de 2017

TEMPUS FUGIT



Quieren robarnos los días bisiestos,
apropiarse de estas cornisas
argumentando que nuestra luz es vulnerable,
golpear con la estulticia de sus sucios talones
nuestra humildad,
armar sus cadenas sobre nuestras alas agotadas.

No cesan de insultar con lenguas filibusteras
los equilibristas de las medias verdades,
los recaudadores de urnas,
piratas a la búsqueda de llenar sus cofres
con nuestra rutina y con sus robos.

Son espadachines cegados,
supuestos triunfadores de batallas digitales,
acaparadores de tesoros de hojalata
que muestran con orgullo
a la secta intolerante del mercado de valores.

Buscan levantar nuevas fronteras
sobre nuestra paciencia,
rayas que nos creamos incapaces de cruzar
si no disponemos de su salvoconducto invisible,
sugieren que les donemos las aguas
a cambio de nuestro plato de lentejas,
que compremos a buen precio
su oferta del vacío.

Nos arengan impacientes sobre la libertad
con la pretensión de mantenernos atados,
juegan con las frases
como con la tierra que mancillan,
escarban sus sonidos para alterar la Historia.

Llenan con mensajes cántaros de hiel
levitando en las almenas de un castillo de naipes,
arquitectos burdos de la infamia,
ilustres Don Nadie que todo confunden.

Hablan de amasar fortunas
haciendo de asir el poder su pasatiempo,
elaboran crucigramas matutinos
de letras subterráneas,
reventando en cada sílaba
la blasfemia del sedimento de lingotes
endurecidos por el fuego de sus vicios.

Se jactan orondos si asesinan bosques
y exprimen de la tierra sacra
el alquitrán con el que hacer felices
a los mercaderes,
convierten las cañas en lanzas
para ofender el corazón de los justos.

Nos quieren militantes de mente plana
e información sutil,
esponjas de paseo en los festivos nefastos,
eternamente jóvenes
en su mercado de cuentas de vidrio,
dormilones ante el brillo colorido de las pantallas.

Con el dedo índice señalan
la negación del derecho de pensarnos diferentes
los salvapatrias que articulan monólogos
creídos de sí mismos,
registradores o conductores
o millonarios de su nada.

Nos sueñan infelices,
mudos, resignados,
parte mecánica de su mercancía dúctil,
nos imaginan escarabajos peloteros
manejables a sus órdenes y engaños.


martes, 19 de septiembre de 2017

CON EL PERDÓN


Te recuerdo en el compás
de lejanas viejas danzas,
te recuerdo en el vaivén
de nuestro mar de aquellas noches,
en el temblor de nuestros labios
sobre Enero.

Te recuerdo en los minutos
que vivimos entre ondas,
que nos vieron compartiendo tu gozar,
que encendieron
todo el fuego adormecido
de tus leños.

Como niños que despiertan
nos buscamos,
persiguiendo con los dedos
el huir a todo miedo del pasado
para escribir entre cien noches
mil poesías,
confesarnos el ayer sin cobardías,
redimirnos abrazando
el dolor de nuestras almas,
el rumor de nuestros seres,
de dos vidas diferentes
unidas y desnudas de temores.

Las penas han caído
y nos dejan la distancia,
la añoranza de la unión de nuestros pechos,
frente a frente,
alejándose despacio,
suavemente,
sin ruido ni clamor de soledades.

Todo pasa,
todo queda.

Te recuerdo,
y guardaré en mi memoria tu presencia,
la pasión de nuestros cuerpos
y este volar de nuestros tiempos
que se alejan.

jueves, 14 de septiembre de 2017

TIENTO Y TACTO


Caen las horas,
tal y como antes han caído hojas
en revuelta sensación que,
entre señales,
se fragua candente como el hierro.

He perdido en estas eras
muchas llaves que no me corresponden,
esgrimido los insultos
como argucias y argumentos,
compilado confusiones
en un escapulario de vidrios estallados,
he ocultado a la esperanza
la verdad de mis celdas secretas,
oteado desde los cerros muertos
mi ceguera adjudicada a los demás.

He redimido desde un púlpito reseco
la voz que a mi me he impuesto
en el temor de pronunciar
el sonido confundido de mi propio nombre,
he dibujado mi contorno
con un pincel de cerdas finas
arrancadas pelo a pelo de mi piel,
he sido el vigilante hueco
de las sombras escondidas en mis labios.

Ahora tú me anuncias
este camino largo y voluntario.

No clavo puntas en el corazón de las fuentes,
no yerro flechas lanzadas al espacio,
ni tallo la madera de mis troncos
con extrañas gubias de tristeza,
busco reducirme a la ausencia de mi mismo,
arqueado en la ternura
de las tardes de mil lluvias,
hasta ser perdonado y perdonar.

Busco ser hijo de las nubes
para llorar con ellas por vosotros,
vivir inflando mis pulmones
con el viento que en mi boca se introduce,
beberme a sorbos largos la mar,
transformarme en flor de arena
persistente en sal y brisa.

Ahora tú lees cada verbo antiguo
con el afán de interpretar
entre lineas las banderas que he tendido,
curtes las líneas de fronteras
de mis viejas pasiones relatadas,
me interpretas en la lectura libre de las almas,
cuentas mis mil gotas de los miedos
con tu cuentagotas de la paz.

Ahora alzas estandartes,
consejos azules cual tu cielo,
levantas la paciencia de saber cómo me encuentro
sin hacerme siquiera una pregunta,
adivinando e intuyendo mis temores,
haciendo vibrar mi confusión
para transformarla en el compás
de nuevos pasos firmes,
ahora deshilas muy despacio viejas vendas
que han envuelto dedos yertos.

Ahora lo sé.

He de volver a nacer,
ingresar otra vez al útero de Madre Tierra,
retornar transformado en niño,
en sentimientos.

CARA AL VIENTO


Hacia el viento voy,
sin miedo,
con la alegría del suspiro del halcón
libre en el vuelo.

Alzo los brazos,
aleteo,
elevando la cordura entre los aires
de estos días silentes.

Vuelo sin más que mi deseo,
extendido como soy
para elevarme entre las cumbres,
descender hasta los mares
y descubrir ante mis ojos
un amanecer de luz de plata y oro.

Vuelo sin más,
sin detenerme
más que para abrevar entre las fuentes
el agua que me avive,
recuperar las fuerzas
y volver para extenderme cara al cielo.

Libre,
en el amor y en la palabra,
en el arte de vivir siendo presente,
libre para encontrar sin ser buscado,
para escribir mi nombre
con letras de huracán en las paredes.

Libre,
de aire libre,
de pinos frente al altar de mi Poniente,
de mi Otoño de brillo renacido
y del fuego durmiente de mis arcos.

Hacia el viento voy,
ahora de cara,
sin ocultar ni mis arrugas ni pasados,
perdido el miedo y el temor
en cada verso
de mi libertad alcanzada.

martes, 12 de septiembre de 2017

LA FÓRMULA DEL AIRE


Te sueño.

Sigo soñando que te sueño
en cada instante vivido y por vivir,
en cada tiempo que en tus signos adivino.

Son tus brazos la fórmula del aire,
grito y rito recogido en los jardines,
disyuntiva que se acerca a las farolas
con el acento cantor de tus naciones.

Eres vela en mi retiro de ermitaño,
río calmo que no cesa en su carrera,
eres viento suave de verano
henchido de calor y de dulzura
que derrama con sus pasos la ternura
de tu corazón abierto e inmenso.

Sabes que tu voz será soneto
que envuelto en las arenas vibre,
sabes que tus pies se harán raíces
que asentarán la tierra anciana
bajo el olivo que incitará a soñarnos.

Tras de tus huellas crecerán aceras
abiertas hacia avenidas de vanguardias
para librar y celebrar unidos la victoria,
y entregarle a las mañanas nuestro vértigo
flotando sobre archivos olvidados.

Brillará tu piel envuelta en fuegos,
en la ternura de tus rayos sobre lunas,
capturando los candiles de las noches
que hemos de bautizar con las pasiones
abrazados a madrugadas de las almas.

Pues siempre estás, porque te siento
como rumor de bosque en los momentos
en que mi caminar se hace pausado,
con la garganta abierta a la poesía
te requiero entre las calles de Diciembre,
llamándote, cubierto por la escarcha,
por tu nombre de retamas y de flores,
clamando por tu aroma y tu mirada,
porque no quiero que te apartes
de mis caminos azules de esperanza.

ME PREGUNTO....


Como inepto conspirador de vidas
fui un escualo de atolón atolondrado
navegante sobre días de parajes de mar turbio,
con mis aletas sumergidas en la nada,
rondando oscuros arrecifes
de soledad del cazador de vanidades,
empujado hacia el alma muerta del coral.

Me volví nómada marcado a fuego
por el hierro que mis genes me dictaron
en el instante de mi concepción involuntaria,
viajero de estaciones de oscuridad heladora,
oculto tras baúles de vacío,
caminante inconsciente de destinos incompletos.

Mi hice corredor en las aceras
diseñadas por mi astucia para ejercer huidas,
mi hice entre paisajes
que obligué a caducar ante mis ojos
sobre cuerpos entregados a mi estafa,
propietario de noches de ternura inexistente,
de palabras lisonjeras,
en el engaño de las pieles que se rozan,
en el cariño fingido de egoísta errante.

Explorador fui en andares sin destino,
palpador de la nostalgia no aceptada,
al remover en el cobijo de los cielos
el encuentro de un olvido que sanase
cicatrices arrostradas,
aprendiz de niño esclavo entre sus miedos.

Hube de varar en tierra firme
para hacerme memoria entre los pasos
del son agudo del desierto,
regresar desde los llantos
a la verdad abandonada de mi infancia
de los prados adornados por la nieve,
hube de volver a aprender
a leer entre sus hojas los anales de los árboles.

Retorné a la par del mar para medrar
en las memorias de un marinero insurgente,
con los pulmones limpios,
risueño delfín narrador de acantilados,
espía extravagante de la costa
y de sus álamos.

Y sé que tú,
mujer tendida como isla entre las aguas,
amante de las brisas
de las tardes de este Norte embravecido,
estás cercana,
como en espera,
presente y prudente ante tus vallas abiertas,
quizá sabiendo o sin saberlo,
ausente en tu retiro
de viejas barcazas y de bosques.

Y yo,
aquél que tanto ha divagado,
el que vaga envuelto entre sábanas de sueños,
me pregunto si una tarde de verano,
que albergada de esperanzas nos acecha,
dejarás tu rastro en las llagas de mi cuerpo
y alcanzarás a descubrirme,
renaciendo nuevo sobre tus senos nobles,
sobre tu madurez de guardiana de mis llamas.

Yo pregunto
si desearás expresar sobre mi pecho
el deseo abierto como exclusa incontenida
de amor que se libere en mis canales
y en los tuyos.