sábado, 17 de febrero de 2018

SIN LAMENTOS



Nos hemos quedado mudos
durante estos días de incienso frío,
ausentes,
rodando en la pendiente callada
de nuestra demolición de imágenes,
hemos abandonado lapiceros,
escuchando,
en el compás de un arpa
que nos limpia los latidos,
el roce leve de unas alas diminutas.

Seguirán las cuerdas
pellizcando la urbe extrema
de tus deseos y de mis temores,
el espacio virgen
en el que ondee el trémolo presente.

Caminemos.

Hemos corrido tanto y tanto
queriendo callar
el rumor de nuestras mentes,
hemos viajado,
derribado la vibración
clavada año tras año
en el occipital de nuestros cráneos,
han vivido tanto nuestros pies,
que si un poco más sentimos
ni tan siquiera será dolor.

Nos sostendrán como escuela de rimas
rondando en los renglones,
como redacción de un diario osado
en el revuelto del azar,
desde la plenitud
de la tristeza vieja y tiritante
y de la nueva y contumaz alegría,
con la simpleza peculiar de un estilete
rendidor de cuentas y balances,
confeccionándose como el tesoro
de nuestros años aéreos.

No reneguemos de nuestra tinta
delgada navegante de olvidos,
ni del recuerdo de huidas y de amores
en esta estancia en la que perseveran
nuestras lentes abiertas,
propicias al frenesí presente,
e insistentes en transmitir la explicación
de quienes somos.

Respiremos.

jueves, 15 de febrero de 2018

ÉL (EN EL SILENCIO)


Una mano nunca antes vista
le reveló su vocación,
lo sentó en el centro de la plaza
para recitar su nombre;
entonces nos confesó quién es,
accesible ante la pulcritud
de nuestras ventanas clausuradas,
con emoción en los ojos
y con piel de gallina en los brazos.

Cuanto menos habla más pronuncia,
cuanto menos se cuestiona
mejor se orienta en nuestras calles.

Si queremos saber de él
no le hemos de hacer preguntas,
limitémonos a observar sus letras,
ésos sus escasos garabatos
sobre la cal mal extendida.

Visitémoslos de vez en cuando;
entre ellos adivinaremos,
entre ese nido
que son las filas de sus frases,
el yeso de muro viejo
sobre el que canturrea nuestra estirpe.

domingo, 11 de febrero de 2018

AQUÍ Y AHORA


Con esta cruz de los milenios
vayamos hacia las colinas,
llevemos en la mente el cuaderno
donde las palabras desnudan
nuestros negados párrafos ocultos,
que sin razón conocida se desperecen,
y que arranquen de cuajo
las fronteras que creímos intocables.

Sea nuestra novela voluntad coral
tras el aliento de una cita
y de un mensaje impredecibles,
sea anónimo reposo que todo lo destape
al declamar el sonido único
de la intuición buscada,
y que aquí y ahora,
sobre los sabios robles,
circulen y tiemblen las ráfagas
que antaño redactamos,
y que Sirio filtre su luz
en el círculo tallado
de esta cruz consagrada a los milenios.

viernes, 9 de febrero de 2018

BURLA NEGRA (ENTRE PARÉNTESIS)


Que todas las mañanas nos escueza
un café de Luna torrefacta,
y sobre los tejados el Sol se angustie
creando en vinagre agudo
un ángulo sobre carmín de labios mustios
que a un tiempo sepa comprimir
nuestro carrusel amordazado.

Aun nos hayan convertido
en pobres de solemnidad
hagamos invisible la pobreza
tras una misérrima puerta de hielo,
(pues así nos lo piden los diarios),
seamos la misma faz oculta,
(eso es lo que proponen los prudentes),
anagramas desconfiados
tras el respingo sembrado en el cristal
(lo recomienda el sanedrín de expertos),
seamos espías acomplejados ante el látigo,
(los censores exigirán
fidelidad a su diccionario),
mendigos matutinos vestidos de gala
postrados ante el mismo altar,
disfrazados de frases banales
entre las tinieblas,
("parece que va a llover",
"quizá la tarde sea uniforme",
"compremos un paraguas"....).

Se entumecerán neumáticos,
llorará un abeto,
bostezarán algunos de nuestros pasos
en el parque,
se enfadarán las golondrinas,
y ascenderá triunfal
la bolsa brutal de los valores
(siempre y cuando seamos consecuentes,
generosos en dilapidar
el dividendo humano).

Grabémonos tatuajes de alquitrán
y burlas negras,
epitafios ilegibles que circulen veloces
por nuestras autopistas,
rindamos cuentas de la extrema tozudez
sumergida en agua amarga
(allanémosle el futuro
a la invocación del viento árido)..

lunes, 5 de febrero de 2018

RECUERDOS


¿Recuerdas?.

Pisábamos mil baldosas
en las horas en las que comenzaba
a oscurecer,
los árboles de la Alameda
eran nuestro castillo,
y jugando al escondite,
casi sin ser siquiera un roce,
me hurtabas de refilón un beso.

Me hacía entonces torrente tumultuoso,
me mutaba en arroyo
sobre el valle de tus ojos negros,
y salíamos a la carrera
hacia nuestro escondrijo descalzo.

sábado, 3 de febrero de 2018

LIENZOS DE NUESTRAS SOLEDADES


Sé,
pues entre sueños
me lo has dicho esta noche,
que somos una hilazón imposible,
aunque de nuestras caricias
nazcan las notas
que nos hacen viajar
por las mismas acuarelas
y por pentagramas rompientes
hinchados de colores y de música,

que con el amor que vive
entero tras tu ombligo
se gestarán los acordes del vals
de un arco iris.

Mientras
sigamos corrigiendo riesgos
con las miradas,
compartiendo la paleta y los pinceles
de una misma canción,
y así seremos Tú y Yo,
estirando,
con las manos ofrecidas,
cada uno de nuestros días de concordia,
viviéndonos en la libre identidad
de nuestras libertades,
no exigiendo tiempo al tiempo,
simplemente dos,
serenos,
voz y calma chicha del claro Océano,
pasión de viento y de lago sonrientes
entre los días y los lienzos
de la apertura de nuestras soledades.

jueves, 1 de febrero de 2018

SALVE DEL VERSO



Ristras de versos afilados
como un cuchillo para las frases verdes,
pies descalzos en deambular eterno
por los párrafos intermitentes
acomodados entre ceja y ceja,
abatidos por la torpeza desnutrida
de mi vago tornado de colores.

Espuma que destruye las orillas
de este parque libertario
embarazado de pensamientos rojos,
agotamiento y coraje
de la propia realidad desarbolada,
párpados adormilados
hurgando en el pudor del horizonte.

Poesía de los cerrojos rotos
o del sedimento frugal de mi llanura,
total de las pisadas sedentarias
sobre la piel incisa
de mis ritmos veleidosos,
depuestos para que alcance a ser
espina del último de los electos,
afeitada a contrapelo la mentira
y arrancados los mitos de sus ramas,
sorbos de la vida ida,
y de la que se aproxima
envasando lo que ha fermentado
en mi bodega de poesía resfriada,
callados los gritos en el armazón
del mistral que me devora.