martes, 12 de diciembre de 2017

PARA CUANDO REGRESES



Recordarás el día
en el que conociste en las anclas
la mixtura de la sal
con la corteza de las ostras,
(la mar colmada de tu alimento añil),
el día en el que un pueblo de redes
se convirtió en tus adentros
en habitación bárbara de llagas,
navegación pérfida de fachadas solemnes
y podredumbre sobre su mármol.

Harás memoria de aquella tarde
en la que la voz del matorral
pronunció por vez primera tu nombre,
cuando asentiste a su llamada
con la voluntad enjuta,
abandonaste sin una lágrima la costa,
y ligera,
sembrando de camelias cada paso,
partiste hacia las selvas
apurando tu andar converso.

Tejiste entonces un cesto
con mimbres olvidados por almas funestas,
lo rellenaste de tejidos de ilusiones,
te hiciste costurera,
maestra de lanas y de hilos.

Ahora extiendes en los prados
una enorme sábana blanca
redactada con millares de nombres muertos
para que jamás
nadie les vuelva a prohibir la vida,
elevas con tu aguja el compromiso
de saborear una sonrisa,
derribas la esclavitud de las mordazas
en el amanecer sin fin de tus laderas,
das las gracias por el aire que respiras,
cubres con colores vivos
nuestros muros,
tus espejos.

Cuando regreses a los puertos
susurrarás de nuevo tu nombre;
lo harás al oído
de aquéllos que en su ignorancia
te insultaron,
resquebrajarás sus encuestas falsas
haciéndote presencia
dentro de sus cráneos huecos,
y mirarás al frente,
sonriente,
sin esconder tu rostro.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

ESTRELLAS FUGACES

En la ecuación de cada amanecer
te encuentro,
te busco,
te rodeo con lazos de verdades
y de lluvia que nos lleva
entre la sombra,
e intuyo firmamentos
en el destello de tus ojos,
viéndome desde la placidez
de tu observatorio ilusionado.

Y te miro
con la pasión del niño grande
que adivina en tus cabellos
el temblor del aire,
el frío en tu piel,
el sueño que te invade,
y me miras,
me sientes entre la luz
que nos rodea
como nudo que nos une,
atrapados por palabras
aclaradas en tu río de deseos.

El tiempo avanza,
y no perece,
el tiempo pasa y se detiene
cuando hablamos sin cesar,
atropellados,
frente a frente,
desde la serenidad
de nuestra conexión paciente.

Siempre
se nos acortarán las horas,
modificadas en nuestra sincronía
por los segundos nuevos
de cada una de tus noches.

martes, 5 de diciembre de 2017

DEL INVIERNO Y DE LA INFANCIA



Es hoy,
para el poeta,
un día como de infancia,
de lluvia tolerada sobre su frente
y saetas de memorias
en casi invisible vuelo raso,
día para resguardarse
bajo el techo de pizarra
de su atrio de paredes longevas,
iglesia antigua
escoltada a su diestra por tejo rudo,
a su izquierda por abeto esbelto.

Es tarde engendrada con pan,
mantequilla y nata,
para soñar vocablos nuevos
en la velada
de una habitación cárdena,
abrigo de musgos que en un quejido
enciende una fuente
de hiedra creciente que escala,
ocultando los ojos,
la ventana abierta al saber del deshielo,
es instante de voces
de dignas madreñas brillantes de lodo
entonando canción de meandros,
de piedra oscura
y de puente de hierro.

Son las horas
recostadas sobre el calor de la paja
como quien reposa
en abrazo largo de sus nuevas Lunas,
atesorando el calor
ante puertas traseras de invierno,
minutos de la medianoche
temidos por temblor de cristales,
miedos a las sombras de cuentos.

Pervive el poeta entre huertos
como entre acuarelas de amarillo y púrpura,
inhala su día con abrazos de un árbol,
imita el batir de olas
en las hojas que caen cual copos dorados,
durmiendo en las aguas,
resbalando en la atmósfera
cortada por los aleros
y sus carámbanos.

viernes, 1 de diciembre de 2017

En realidad no sé estoy preparada para escribir sobre esto o si simplemente lo he estado evitando, pero tengo la certeza de que ha llegado ese momento.

Mucha gente cree que tal vez solo debería dejar de pensarte y dedicar mi tiempo a otras cosas para no tenerte constantemente en mi mente, escapar de tí, olvidarte...... pero he de decir que en todo busco siempre tu presencia, que todo me lleva a tu recuerdo. No es fácil pasar página cuando amas, tampoco es fácil sentirse atraído por otra persona cuando guardas a alguien en las memorias.

Y más cuando sé que ahora podríamos estar en tu cama o en la mía, viendo una película, comiendo pizza o galletas, tomando café, besándonos, tocándonos o siquiera mirándonos, que podríamos estar haciendo tantas cosas, pero ninguna hacemos, y ahora no tengo la claridad para saber dónde nos encontramos, aunque si sé que nos faltó mucho para conocernos y no soltarnos jamás, para perdernos para siempre en nuestros ojos, para amarrarnos eternamente en un abrazo.

Perdidos en el camino, perdidos y sin una dirección, hoy, ME RINDO.

Siempre fui yo quien se desesperaba y mandaba todo al carajo, quien te gritaba y te dejaba de hablar, pero aún estabas ahí para recordarme que siempre hay esperanza, que nunca está de más llorar y aceptar que no todo está tan mal como para no desear un nuevo y mejor comienzo. Ahí era cuando sabía que tú eras lo mejor para mí, que siempre has sido mi apoyo, alguien que me animó sin nada decir.

Recalco que eres maravilloso, pero con un único defecto, ése que hasta tú mismo reconoces.....jamás has estado para arroparme. Cada vez que me iba no entendías que nunca dejaré de amarte, que simplemente me había cansado de darlo todo a alguien que no daba. Nunca comprendiste lo que por tí sentí. Te abandonaba no por celos, ni por desamor, ni por odio, ni por distancia, lo hacía por tu falta de presencia ante mis miedos, mi coraje, mi amor, mi felicidad, por tu ausencia cuando mis problemas, nuestros problemas, se agrandaban.

Intuyo que en la lejanía no me recuerdas, no me extrañas. Perdí la cabeza por tí, te busqué y te busqué, y tú más te alejabas, mil consejos escuché y seguí haciendo lo mismo. Te lloré, te amé, te esperé, te extrañé, te volví a llorar, volvías a hacerme mal, y yo continuaba girando en el mismo bucle.

Nunca comprendiste lo que siento, nunca fuiste capaz de verlo, y así perdimos nuestro momento, partes de nosotros mismos, pedazos de sentimientos y de lugares. El tiempo no nos curará, el tiempo hará desaparecer lo que fuimos, hará morir el pasado, pues valientes fuimos, y acertamos en el Amor que merecemos.

La verdad es que TE AMÉ a distancia, TE LLORÉ a kilómetros, TE ESPERÉ por mucho tiempo, y al final ME ROMPISTE a centímetros.






viernes, 24 de noviembre de 2017

NADA QUE CONTAR


Nada puedo decir que no sepamos,
que no sepamos decir cuando contamos,
una a una,
las hojas de la ausencia,
nada puedo escribir que no conciba
entre las frases de amor
que me prodigas
con la luz de tu Sol de soledades.

Me hago puente,
levantas al momento tus barreras,
abres tus puertas,
y permites que me incruste en tu memoria
sin alterar el pulso de tu esencia,
 y tu presencia acrecienta el alma y fuego
de este nómada de historias.

Me hago verso,
me llamas,
te llamo entre las llamas
de un incendio de palabras,
describo nuestro encuentro
sobre un horizonte íntegro
en este promontorio de océanos dispares,
cantando que mis barcos se colmaten,
en sus velas,
con tus vientos a raudales.

Avanzo hacia ti
sin temor en los pasos,
guiado por la señal de tus pupilas,
sin perderme en retrocesos
ni perderte entre las huellas
de tus tiempos vagabundos.

Te haces aurora,
intimidad y filtro de días aclarados,
nueva luz de invierno
de mar y de consultas
que abrimos con pudor cada mañana
tras la intimidad de nuestras noches,
transparentes noches
de porfía en tus susurros
y de alegría de mis sueños extendidos.

lunes, 6 de noviembre de 2017

PARA LA SOLEDAD


Me recogeré en esta soledad voluntariosa,
vecina de gaviotas y de ánades,
dentro de una atmósfera volátil
engendrada entre algodones de lluvia,
-eterna y ritual vereda de mitos y leyendas-,
caída sobre la caridad de mi cuerpo
cuando se incrusten las hojas,
hijas de nuestro Otoño,
en mis pestañas.

Tiempo ha de ser para callar
sin mancilla ni deshonra,
de abandonar en la otra orilla
el prado de la terquedad y del desaliento,
y darle vida a la vida desde el abandono,
horas paridas por la lentitud de las mañanas
en las que jugar al escondite
con un perro vagabundo,
tardes en las que desgastar piedras viejas
sobre las callejuelas pardas
para abrigo de inquietudes,
-ellas, la piedras, nunca me traicionarán-,
noches de lumbre en la mirada,
-por momentos me llamará
la llamarada de mi fuego-,
templanza en mis pies templados
y argamasa de la libertad honrosa
dentro de mis puños.

¡Cuantos golpes en mis rodillas,
cuantos cardenales registrados en el alma
se diluirán en el caos de mis carreras!.

Me quedaré en el camino
sin preguntarle siquiera a dónde se dirige,
sin interrogar itinerarios,
-a veces saldré sin rumbo
ni deseo de alcanzar algún destino-,
me transmutaré en escribiente plácido
de la ruta de los álamos de un río,
-quizá del Duero,
tal vez del Sar-,
en redactor de la vida descansada
tras los arbustos desangrados
de los que huyen del ruido del Mundo,
mudando por incontables veces de piel
para seguir creciendo,
mudando de moradas mi mirada.

Bendeciré el rastro
que mis huellas han de sembrar
allí donde el manantial se vuelva reflexivo,
hasta hacerse tarantella
con su roce sanador entre mis uñas
-el agua avanzará,
siempre canturreará su regocijo-,
allí donde me convertiré en vacío
para ser simple,
ser el absoluto de la nada
donde ondearé como bandera del destino,
-la soledad siempre me ha protegido
entre sus telas-,
contento con el viento en los oídos,
-cuando despierte me respirará el aire-.


domingo, 29 de octubre de 2017

UNA VELA EN LOS TEJADOS


Encenderemos una vela entre tus tejas
que me guíe,
que te guíe,
que nos guíe
en este canto tolerante de confines,
ante las rejas
de nuestras puertas coincidentes,
una llama de ilusión y sentimientos
que descubra entre su brillo
los caminos de los bosques,
de los cielos,
de las nieblas deseadas
en tus cejas y en las mías,
una luz indestructible que ni el viento
ni las lluvias de este Otoño,
con sus dudas,
alcancen en su arrebato a salpicar.

Lucharemos,
y la cera inagotable de esta vela,
y la mecha interminable que la habita,
crecerán entre agasajos
de miel y de inocencia complacientes,
y, sin miedo,
brotarán desde nosotros tulipanes
sembrando nuestro amor
sobre esta tierra
con las arras infinitas de las cumbres
y el deseo de pureza
en el sosiego de los valles.