miércoles, 28 de diciembre de 2016

ADOBES ROTOS

Hachas enfermas talan olivares,
herencias del rencor cazan palomas,
decapitan con sus dagas vías de agonía,
señalan con cadenas y con sus sables
las puertas del vacío.

Embarcan temblando sobre un mar de vallas,
donde venden muerte,
a ancianos y niños de antorchas perdidas
y a adultos castrados por lentos verdugos
de astutas mentiras.

Arañas de lumbre incendian la nieve
con el combustible de la excusa oscura
de las torres necias.

Las plazas son nidos de plumas de espanto
donde vuelan cuervos defecando clavos
sobre aceras secas.

Gritan fariseos clamando venganza,
rasgan sus ropajes en duelos fingidos,
se enrocan en muecas.

Mercaderes ciegos afilan guadañas
grabadas en plata con el nombre casto
que ellos envenenan.

Entre los escombros medias lunas rojas
exprimen valientes los adobes rotos,
arrancan
las tejas que lloran.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

BESOS DE LLUVIAS


Llueven desde la claridad tus besos
deslizándose hacia mi tierra quejumbrosa,
asaltan tus aguas con pasión acequias,
palpita en la ciega rapidez de aromas
el milagro sorprendente que liberas
mientras disuelves en mi cuerpo
un cielo abierto que le reza a la tormenta.

Lloras como amor el amor que creas
regalando complaciente el nuevo barro
que tus fieles manos blancas moldearán
girando en el torno de mi alfar calmado,
buscando en el silencio dar firme forma
a las hormas que soportan viejos miedos
del torrente urgente de estos llantos.

Este día alcanzas a que el fuego alcance
a inflamar el aire con tu esparto,
aliento cálido que en mis hornos endurece
la labor que, con tu paciencia de artesana,
entregas para nuestra libertad escanciada,
este día en que la tierra con las aguas,
firmadas por el surco de tus uñas,
se hacen vida al calor de los incendios
que entre el fuego y la alegría de tus aires
nacen acercando en tu sonrisa
la distancia que rompía nuestra danza.













lunes, 21 de noviembre de 2016

DETENTE.....

Detén tu mano, hermano,
detén el odio y los lamentos,
detente aquí a mi lado,
siente que siento
tu conciencia en mí,
conscientes, frente a frente.

Detén tu espada,
frena ese rencor latente
que se esparce en nuestra mente,
que escupimos
golpeando e hiriendo a quien nos ama.

Comprende mis palabras
ocupando el espacio que me toca
en esta vida remota y heredada.

Ponte a mi vera,
acertemos los dos con la memoria
a aceptar que somos diferentes
sin vulnerar estos huecos de impaciencia
que no nos pertenecen.

Apoya tu mano, hermano,
aquí en mi hombro,
lucha conmigo,
hazte energía
que nos lance en la Unidad
cara a la vida.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

ALFA Y OMEGA


Llegó el día.

Sintamos como el aire inflama manantiales
y velas que antaño fueron yermas,
sintamos que se desmenuzan versos
albergando el arma cargada de futuro
que el poeta en su soledad cantó.

Aceptemos la verdad de nuestro llanto
como el eterno creador de vida
que ha de regar la tierra abandonada
y restaurarla en su virginidad lindante
con las hiedras de los muros engañosos.

Envolvámonos con las penumbras
entre árboles que lloran pesares con su ámbar,
y veamos el umbral de las mañanas
al abrir nuestras manos con el tacto
de las mariposas de Octubre y sus mensajes.

Al despertar los mirlos que las sombras niegan
vistamos nuestros cuerpos de azul,
nuestros rostros de vigilia,
las espaldas con recuerdos y alimentos,
los pies con viejas sandalias blancas.

En los días en que el Diluvio se entrometa
no detengamos nuestro aplomo en esta ruta
para otros hermanos sueño de finales,
para nosotros inicio de caminos
que el amor descubre en nuestras huellas.

No huyamos,
pues la fuga que tantas veces fue aceptada
no es la puerta que hemos de entreabrir,
pues estos días que se acercan
serán para voltear los arraigos y los miedos
de nuestras herencias primitivas.

Recordemos
que no necesitamos ver los pájaros,
que su trino nos confiesa dónde están,
y que en el velo que se quiebra en las estepas
distinguiremos en la vibración del alba
la pureza del Sol en plenitud.

Hagamos acopio de olores y colores,
aún mas de visiones y sonidos,
posemos en los cruces de senderos piedras sabias,
en prados donde florezca el azafrán silvestre
y el laurel extienda bravo su raigambre.

Vaguemos
entre los témpanos de estas madrugadas.

Habrá después un instante para el agua,
otro para el viento,
tantos para el calor y para el hielo
como nosotros queramos regalarle a nuestro avance.



martes, 8 de noviembre de 2016

EN TU CINTURA

Ardiendo en tu cintura
un nido de hipocampos
me anuncia amaneceres
cruzados por cascadas.
Al lado de tu pecho
se acogen terremotos,
renuncian los temores,
se esconde el viento sabio.

Callado a ti me acerco,
armado de inocencia,
hundido en ti me pierdo.

Sintiendo la cadencia
del alma en tus latidos
adorno con guirnaldas
los valses de tu vientre,
decoro de rubores
las llamas de tus senos.

Ardiendo en tu cintura
se incendian cataratas
de hielo y de rocío,
de nieves en tu espalda
rozada por el tibio
temblor de la esperanza.

jueves, 20 de octubre de 2016

CARACOLAS



Presintamos caracolas
que canten en su entrega nuestra entraña,
adivinemos bocanadas de memorias,
describamos ángulos que horaden con sus pasos
la simpleza del reguero de huellas escabrosas
que sus aguas devoran al instante.

Contemplemos como se alza con su voz el temporal
en el remolino de sus olas afligidas,
describamos con la frente alzada
hacia antiguos laberintos
el aroma a barco viejo
varado sin su quilla ni timón.

Sin temernos,
buceando a pulmón libre,
extraigamos de los fondos abisales
nuestro segundo armónico,
anémona con la que desvanecer
enfermas singladuras áridas de antaño.

Sin tenernos
florezcamos en el júbilo de las profundidades.

Rotemos sobre el lago enrolados de misterio,
orientadas las miradas
hacia el contorno de la atmósfera cercana.

Curvemos en un giro los compases del coral
orlando de sencillez lo conocido,
pues debemos conocer la redención de las siluetas
reclinados sobre la costa primitiva,
pues hemos de iniciar sin pavor la travesía
vestidos de un vaivén de espuma blanca,
y en nuestro segundo imaginario
estibar con toneles de aventura
las bodegas del navío
que despierta de una helada de milenios.

Transformémonos en eternidad
que reúna en su cónclave todas las estrellas,
no existamos un segundo,
seamos caracolas residentes ante el mar,
escuchemos cómo explican,
con un leve movimiento de sus rizos,
lo pequeño de una ausencia en su presencia,
escuchemos cómo narran,
sofocadas por su risa de alcatraces,
cuántas sombras se han rendido a su coraza.

sábado, 8 de octubre de 2016

SOBRE LA ISLA

Te encierran otra vez en un rincón angosto,
y desde esa celda vuelas,
gorrión que te internas entre anhelos
de veinte años imaginando sin cesar
un mundo blanco y negro,
sin distinguir ni disfrazar el origen
ni la meta de tus pasos.

Quieren borrar tu nombre como rompen tu mensaje,
con un número mudo,
pero el hombre subsiste en las ideas,
no muere cuando se alimenta
de la verdad de vivir la igualdad de los deseos,
y los barrotes no te inhiben
si los conviertes en hilo transmisor de tus correos.

Van flotando tus palabras
a la búsqueda de las palomas mensajeras
que las acerquen a los guetos
de nuestros hermanos apresados
por las leyes engañosas,
hasta dar su fruto en las chabolas de hojalata
y en la libertad que se les niega.

Eres tú, prisionero libre,
el condenado al exilio en el templo de su mente,
aquel a quién se abren los oídos a la escucha,
aquel que es escuchado en su silencio
a la espera del instante y la señal
para izar las banderas hacia el aire
de nuestros universos indistintos.

Eres tú,
desde tu silla de las mañanas sucias,
necesarias para la redención del hoy
que brillará  entre tus canas vigilantes.

.





jueves, 29 de septiembre de 2016

ENTONCES....


Y para entonces nuestros hilos,
hilos tenues que se afirman,
se harán guía conductora de los versos,
de los tuyos,
de los míos,
de los nuestros,
rimados a la par en el aliento
y secretos descubiertos
que la vida les infunde
en sus sonidos.

sábado, 24 de septiembre de 2016

HABLA CON NOSOTROS


Desde la escritura de sus remos
hasta la esencia salina de sus brújulas
residen empotrados en las radas
los correos que redacta con apellidos de medusas
y caligrafía recta de mujer experta en vientos.

Todo es en sus fondos conscientes
pues es la mar añeja,
acento central de los sargazos,
boga suelta de colores viejos.

Todo es la mar;
desde sus islotes descalzos,
en su risa de gaviotas,
en la voz de sus buques encallados,
escorados sobre las cuerdas raídas.

Todo en ella arena y algas;
zozobra que armonizan reflejos noctámbulos,
marismas y escollos durmientes,
hasta el despertar súbito
de astrolabios de humedad callada,
con la canción del Noroeste replegado
sobre la plata de su manto
de eternidad de estelas luminosas.

Sentados sobre el granito herido
hemos hoy vuelto a palpar
en los sargazos sarmentosos el afecto,
a escuchar en su voz viva
el nicho inmortal de la entereza.

Han vuelto a hablar las olas.

Han vuelto para dialogar con los cormoranes,
espectadores desde las estacas
de los fondos velados,
para brincar con conchas y caracolas
que aparentan muerte
pero aún respiran la sensatez
del calcio y de la sal.

Han regresado a nuestras manos sus sílabas
a pronunciar nuestro apellido,
el que en esta existencia premiosa
habíamos negado y olvidado.

Han retornado para hablar de ti y de mi,
de los días dolientes
en los que perdimos nuestro albedrío,
de nuestro oleaje de ida y vuelta,
de la resonancia conjunta
hospedada bajo un mojón
marcado por medio siglo de inquietudes.

Ha vuelto la mar
a nuestros dedos engastados de desidia
para hacernos convivir
con lo que se supone inerte,
para tallar un costal
con la quilla vieja de nuestra nao.

martes, 20 de septiembre de 2016

INDICE DE ESPACIOS


Quien primero se atreva a interpretar
los renglones curvos de las nuevas lluvias
que humilde alce su dedo índice,
y le indique a los demás
el recorrido de las nubes plañideras,
pues en la superficie de las olas
no se advierten las lágrimas profundas
que se aferran a nuestros arrecifes
como fruto cautivo de todos los naufragios.

Como barcos pequeños,
anclados en su espera en la ribera,
hemos de volver al viejo mar,
señor herido por la zozobra de sus duelos,
a dibujar estelas de consuelo
y cautelas que seres nuevos guardarán
enredadas para el futuro en sus pestañas.

En nuestro pecho habremos de acoger
el viento salado que escala viejos sueños
con el afán de remendar,
bajo la penumbra que se angosta,
las redes olvidadas en los puertos
de estos años de fuego y abandono.

Cantará el aire el rumor de antepasados.

Será señal para izarnos sobre el vértigo
y navegar para acoger entre las manos
las manos hermanas de las mareas blancas,
para olvidar esquirlas de la fría muerte
y orar callados ante la visión de orillas,
perdido entre las llamas de Poniente
el agotador faro del rencor.

Hablarán los astros,
hablará la Historia,
con su lenguaje antiguo y sabio,
antaño convertido por armas de venganza
en silencio oscurecido,
hablará en azul la aurora roja
de relatos que el tiempo hará brotar
naciendo en nuestros labios,
para bordar en las sonrisas de los niños
el futuro de renglones adheridos
a los signos de las nubes.





lunes, 22 de agosto de 2016

ACERO

Identidad confusa de neones,
lámparas que lloran tras lo absurdo,
mentiras transformadas en verdades innegables,
clamor de los tambores oxidados
que retumban con fiereza nuestra histeria.

Seis mil años de locura colectiva
nutrida por diminutas y efectivas vitaminas para el odio,
creadas para vulnerar al Hombre
encerrándolo en burbujas de consignas,
escribiendo sobre su frente los panfletos delirantes
del brillo intenso de banderas irreales.

Décadas del sueño intolerante,
del humano quejido doloroso,
tiempos de la historia vivida y recompuesta
cual lingotes de hojalata.

Acero en la espalda y las espadas,
en los grilletes de los esclavos,
metal de una fe construida entre murallas y cañones,
lágrimas humanas,
clamor humano
de jornadas convertidas en valor en efectivo,
ley del mercado,
ley primigenia de la selva,
becerro aposentado sobre pedestal de adobe.

Dolor insensato de la danza de los siglos.

Histeria de animal que sueña con sus dioses,
que dios se sueña
cuando anuda en el pescuezo una corbata oscura
para atrapar la fantasía
de papeles de colores y de arillos bronceados.

Seis mil años de historia inconfesada,
Inquisición disfrazada en algún Carnaval triste,
entregada a cualquier postor
por treinta gastadas monedas de plata.

Veneno en las memorias,
memoria envenenada por el rencor cismático
del dogma poderoso transmitido
a través de los valores alterados,
destrozados por el furor de poseer lo indescifrable,
canallesca del poder que hurga en las conciencias
esquilmando nuestro aroma humano,
vulnerando la libertad que nos otorga
el milagro poderoso de haber nacido libres.

Días de jaulas de oro,
de acero y hielo,
de billetes de metro y dinteles que se agrietan
sobre el fuego del volcán que alimentamos.



sábado, 13 de agosto de 2016

EN MI, RETORNO


Siembro
la semilla creadora de todas las semillas,
el caminar furtivo bajo el canto de los árboles
convertidos por azar en mástiles del viento,
la voz de los seres y las piedras que me rozan
suspirando entre aleluyas.

Capto
los olores densos del laurel y del tomillo,
la hiedra humedecida por la lluvia del verano,
mis manos bendecidas por el polvo
y por la tierra que recojo entre mis risas
suspirando entre aleluyas.

Floto
dejándome llevar entre las aguas
en el mar rupestre de mis añorados días,
observador en calma de las brisas
y de olas que me arrullan en sus cunas
suspirando entre aleluyas.

Torno
al silencio del raposo en los caminos,
a los vuelos de la paloma y las urracas,
a mil cuentos ensamblados ante el fuego
en la voz templada del abuelo y la ceniza,
suspirando entre aleluyas.

Hurgo
en los márgenes del río de la infancia,
en el maíz regado por corrientes transparentes,
con renacuajos que se enredan en mis dedos
bajo charcas que se inmolan entre el trigo,
suspirando entre aleluyas.

Surco
sobre el aire que rebota en mis memorias
para hacerlas reverdecer entre neblinas,
el devenir de los viejos caracoles
insurgentes en el remolino de sus muros,
suspirando entre aleluyas.

Vuelvo
hacia el culto antiguo de la patria nueva
al cultivo largo de las horas cortas,
con la piel curtiéndose en caricias
de los arcos del arado que has predicho
suspirando entre aleluyas.

Ando,
dejando que lo innecesario se abra en fuga,
observando los regalos de la vida,
envuelto en el silencio que es sonido
reflejado en los colores que resguardo
suspirando entre aleluyas.

Vuelo,
abriéndome, sin pensamiento,
desatando en cada imagen un instante
cual cayado callado voluntario,
haciendo acopio de lecciones,
elecciones encaradas a mi encuentro
con el germen de todo lo que gira.













martes, 2 de agosto de 2016

BIENAVENTURADOS


Biendecidos sean aquélllos
que en su cuello portan crucifijos
y reniegan del Sermón de la Montaña.

Bendecidos sean los parias
que sonríen a la vida
apretando entre sus dedos la abundancia de la nada.

Bendecidos los que roban por el hambre
y los jueces que dictan sus sentencias
aplicando la imperfecta Ley humana.

Bendecidos los que juegan en las fuentes
como adultos sin vergüenza,
salpicando su inocencia a carcajadas.

Bendecidos los que rezan a las nubes,
suplicando en sus azadas la llegada de las lluvias
para abrir la fortaleza de una tierra que no es suya.

Bendecido el albañil que se consume
entre el fuego del verano y  las heladas del invierno
sin llenar jamás su cantimplora de ilusiones.

Bendecido el marginado,
que se enreda entre las sombras de sus sueños
enganchado a la química de infiernos.

Bendecida la mujer que recorre las aceras
esperando la llegada de algún hombre
delirante en frustraciones y deseos.

Bendecidos sean los niños que disparan
fusiles cargados de odios y de rabias
en las guerras que nunca fueron suyas.

Bienaventurados los perdonados,
los que lavan los pies de sus hermanos
con sus cabellos y sus lágrimas.







jueves, 21 de julio de 2016

PADRE



Concebidas en el deseo de ser nuestro deseo,
nacidas en las coordenadas de fuego y aire
con vuestros ojos impulsados
a comprender instantes diminutos
desde la querencia de vuestras cunas.
Escogidas por la fe de los milagros que se cumplen,
marcadas en el nombre con mil razones para amaros.
Me hube de transformar en vagabundo de manos heridas,
con mis dedos puliéndose entre el metal
que nos ayudase a escapar de la pobreza,
escogí mi marcha para aliento de vuestra juventud
y de vuestro crecimiento sin temores.
Me hice huraño envuelto en rutas perdidas,
convencido por el falso poder
que los hombres consideran esencial y necesario
para medrar sin temer por sus vidas vaciadas.
Me perdí y os perdí a la velocidad que desgasté
mi condición de arquero de noblezas,
asumiendo la riqueza como germen del amor,
convencido de comprar con mil monedas
vuestra voluntad de comprenderme necesario.
Erré cientos de veces,
perpetué entre cornisas la pereza de sentir,
arrinconando en mi habitación perdida
el rencor de no conocer siquiera mis destinos.
Callé tanto, y tanto y tanto tiempo.
que sé que vuestro pensamiento se resume
en la idea vaga de que, descarnado y prófugo,
soy ave que no regresará jamás al nido,
que creéis que mi refugio es olvidar
la imagen y la voz que vuestra infancia
dejó grabada eternamente
sobre esta frente despejada que los años
han ido acrecentando sin demoras.
No hablaré aún.
Espero convertido en artesano de los verbos.
Sé que los vientos de cien historias compartidas
han de borrar los tiempos de las falsas sensaciones,
madurar desde nuestra voz callada
para afirmar más adelante
que sigo siendo aquél que libre os quiere,
que libres os ama,
aquél que en su soledad camina reflexivo
esperando que los tiempos que devienen
demuestren con los hechos,
y desde mi mudez,
mas que cualquier frase sin sentido,
aquél que algún día esgrimirá la voluntad presente
de escuchar vuestras dudas y preguntas,
sin confiscar ningún espacio propio,
compartiendo los instantes voluntarios,
las sonrisas y las penas,
despidiendo los despojos
de los llantos provocados por las lluvias
de los odios.




























lunes, 27 de junio de 2016

VIEJAS TIERRAS


He vivido y voy viviendo
siendo el cofrade humilde
de la vieja hermandad de los viejos peregrinos,
abriendo rutas silenciosas en esta esfera de agua y tierra
que gira inclinada en su eje de perfección desbaratada.

Me he ido en muchos viajes,
he regresado en tantos otros
entregándole a mis ojos la mirada entre las dunas,
el salvaje furor de los ríos de locura,
he habitado en las cuevas y en las nieves.

Y un día de Diciembre me concedió el destino
renacer en un lugar de estrellas y de piedra,
un rincón inundado por las lluvias
y por un Sol de Otoño inflado de paz y de oraciones.

Solicité en el  retorno que mis venas
se anegasen de un compás de seis por ocho,
pedí balbucear la niñez con el acento que es poema
de la mar en su amor para los bosques,
imploré la tristeza y la alegría de alojarme
en este lugar que roza el fin del Mundo.

Y en este pequeño país de azul y verde
descorro los edemas surgidos por los golpes
y las miasmas que sentí
en el rondo de mis templos decaídos,
dejo irse los placebos sugeridos en la grandeza enana
de los sentimientos remendados,
sostengo el equilibrio de bípedo ignorante,
observador del tiempo y alquimista de vivir.

Y en esta tierra verde tengo el temple
de saber describir con el silencio
el ágape de las aves sobre el limo ,
la carencia como sustento de abundancia,
la caverna del invierno hecha espíritu de luz,
la inocencia por linterna entre hogueras por San Juan,
este cielo alternativo de nubes,
de grises y de brillos,
es el germen aceptado de valores y de miedos
entregados en mis manos al nacer,
esta tierra de milenios
es semilla fecundada por la historia
bajo mi pellejo de roble de rebelión callada.

Ahora soy el que se busca agradecido
en las esquinas de estas olas y estos árboles,
con la consciencia de sentir las bendiciones
del regalo de escuchar cada sonido antiguo
como canción nueva que amanece,
ahora sé que éste es regazo final de mis etapas.

Y aquí me quedo,
vestido de algodón, lino y helechos,
lavando los recuerdos con sonidos ancestrales,
convertido por azares del destino
en beduino extendido sobre alfombras verdes
hasta hacerse mi aposento de fortunas.

Y ato en el embarcadero de mil instantes serenos
la luz de las tardes blancas,
echo cuentas con mis uñas recias,
y por veces me desnudo y me descalzo
o remuevo con mis viejos zuecos
la soñada tierra arada de mi juventud,
escurrida entre los dedos cuando embadurnó con su saber
mis plantas de nómada aturdido.

Búscame si así lo quieres aquí,
donde me quedo,
en esta mi morada de parsimonia sustancial,
aceptadas las rutinas de los días nublados o brillantes,
aquí donde son miles los ríos,
millares las montañas,
millones los árboles,
donde las estrellas quieren reflejarse en la mar,
aquí donde he olvidado
la añoranza primitiva del desierto.






miércoles, 22 de junio de 2016

SOLEDADES


Hay un hoy,
hay un pasado,
bajo el umbral de estos arcos
naufragados entre mariposas rojas.

Hay la nostalgia de un hombre,
soledad de torre hundida,
reventada Luna intensa
de esta noche de abandonos.

Siguen cayendo los muros,
el silencio en las esquinas
horadando la paciencia,
sigue el frío visitando mis pies.

Es difícil el recuerdo,
mis telarañas de memorias,
es difícil no soñarte
construyendo el horizonte
con tu sonrisa de Gioconda andina.

Duele.

Es tu pasión enferma,
es mi pasión que danza
entre estas peñas heridas,
es el pasado que brinca
con el ulular del viento.

Abandóname, mi amor,
entre la niebla;
aquí quiero detenerme,
sintiendo que estos muros se derrumban.

Esclavo quedaré,
prendido de tus días,
aquéllos de recetas de amor presente
proyectadas en tus ojos heridos,
esclavo quedaré,
atenazado a tus espinas.

Ahora me iré con paso lento.

No alteraré tu fuga,
no inflamaré mi orgullo,
te dejaré en tu acera de esperanzas
callada como siempre,
con tu llanto acobardado,
con tu deseo de pasados inconscientes.

No estaré para contarte
que es el Sol llama en mi pecho,
que todo mi sentimiento es incendio
como hoguera de papel de poesía
o palabra impregnada por tus lluvias.

No queda tiempo para hablarte.

Sigue el Mundo girando,
muy despacio,
tú en tu orilla, yo en la mía,
encogidos ante el fieltro que creamos
en latitudes diferentes y lejanas,
con amaneceres perdidos,
inclinados en mi cuerpo como zarzas
del desierto azaroso que presiento
erguido con la Luna de esta noche.

domingo, 19 de junio de 2016

LUNA TARDÍA



Callada avanza en un círculo perfecto,
esfera blanca portadora de noticias
que anteponen los acentos al silencio,
creadora de lluvias de esperanza
para esta tierra de tormentos.

Desnuda le ordena a las mareas
el embrujo de ser libres
en su tino y su locura,
callada ajusta las corrientes
al compás de su modestia caprichosa,
encharca con su suspiro el alimento
desperezado entre las rocas.

Callada está la Luna tardía,
Madre errante de los mares diestros,
Hermana juguetona con los peces y los cielos,
guerrera de círculo brillante,
abierta en parto
para el nacimiento de la siembra.

¿Dónde escondes el mirador
donde observarla,
dónde te guareces,
adornando con tu tiza
una línea blanca de nostalgias
sobre el encerado negro de su cielo?.

Detrás de las sombras oteas su esplendor,
mientras piensas si tendrás la dicha
de que ella provoque que tu alma
al fin sonría.

Detienes tu mirada,
con los dedos trazas
al morir el Sol circunferencias,
amparada en el murmullo
de los árboles sin sombra
que recogen primaveras que adormecen.

No la temas,
germina en ella como lo haría la hiedra
en los relojes de tus ramas eternas,
háblale del amor que los humanos,
constructores de murallas,
no comprenden,
cuéntale quién eres,
cítale las barreras que quieres derribar
en la prisa de rozar el mar
con tus mejillas.

Abrázala,
sé amante en tu locura,
cíñete a su luz y hazte luz en ella,
bésala volcando entre los labios
el secreto de guardarla
en tus bolsillos de mujer completa,
acaricia su rostro enharinado,
siente el rozar vibrando en tu cintura.

Desnúdate,
avanza callada a su lado
guiada hasta los días de cosechas,
tímida sobre su orilla de mandatos,
valiente cuando alcances en su brillo
el puñado de sueños que te ofrece
dentro de su templo de cometas,
en el viento que salvaje esparza
tus brocados de ternura.







jueves, 16 de junio de 2016

NAÍM


Recordadlo
cuando vuestro nombre suene a desierto,
a brasas sobre huellas,
porque aunque de las aguas ha nacido
busca la claridad en la canción de los oasis,
el paraíso que existe en las entrañas
de cada latido y cada hálito.

Sabed que Naím se llama,
que ha sido guía de caravanas de silencio,
que en su voz ha reflejado
la lejanía e infinito de las noches estrelladas,
 que ha saciado la sed
en la fuente de los antepasados,
que ha renunciado a las copas del licor 
escanciado por huríes de belleza estéril,
que su camino es paso alegre entre las dunas.

Recordadlo,
pronunciad las sílabas vibrantes
cuando intuyáis el engaño de los espejismos
y veáis avanzar hacia vosotros
un inmenso lago inexistente.

Observadlo,
guardad la oración del horizonte,
aferraos a la verdad de lo invisible,
real como este cielo desnudo
que admiramos cual beduinos eternos.

Recordad su nombre;
Naím le llaman,
sencillo constructor de jaimas blancas
sin puertas ni rencores,
abiertas para compartir el té,
en ofrenda de acogida,
cuando querráis abrigaros bajo sus lienzos
del calor, 
del frío,
del miedo y de la soledad punzante.



lunes, 13 de junio de 2016

DESCALZO


Descalzo en esta tierra,
con mi equipaje cada día mas liviano,
me dirijo sobre la paz a mi destino.

Mis ropajes van cayendo,
desgajados,
desnudo voy quedando frente al mundo,
me sumerjo sin pasado
en los márgenes profundos de mi gruta.

Me respiro en cada instante.
me conozco,
me descubro,
en canciones que el silencio me interpreta
como nanas de mis noches de vigilia.

Y estos dedos,
heridos de palabras,
revierten el dolor en esperanza,
con tintas indelebles se conmueven,
y estos pies,
descalzos en la tierra,
en arado fuerte se transforman,
remueven nuevos surcos de presente.

Con los ojos enfocados
cara al frente
continúo caminando sosegado,
enfrentando las verdades de mis años,
disfrutando de la vida que me alcanza.

Pues mañana me espera la distancia,
la lejanía,
el frío en la mañana,
el calor del mediodía,
el pasado que se queda a mis espaldas.

Mañana será otro día
de dolor y de placer en mis sandalias.

Un infinito de pasos nuevos
sobre calzadas,
entre viñedos,
sobre el asfalto o la piedra ennegrecida
por los pies que la han surcado.

Mañana será madrugada iluminada
entre pinos y castaños,
oficio de luces y de lluvias
bordeando con la aurora los peñascos.

Mañana,
entre mis brazos,
acogeré al Sol y a su silencio,
cantaré en sus huellas la esperanza,
abriré entre prados
nuevas nieves y senderos,
en el vértigo de saberme renaciendo
tras romper con los círculos pasados.

domingo, 12 de junio de 2016

A ROSALIA



Pediste ver el mar con voz cansada,
con ojos cansados de buscar,
alma agotada.

Pediste el aroma de su sal,
sentir tu piel curtida,
sanar tu incendio en soledad,
tu fuego solitario de mujer
viva de heridas.

Querías ver el mar,
oler su brisa,
aquietar entre su espuma sombras negras,
arrullar en su batalla
la locura anunciada,
la fe perdida.

Quisiste ver el mar en ese día
que las ventanas se cerraban,
alejándolo,
alejadas de tu fuego que, menguante,
fue tiempo de este pueblo humilde
y humillante;
pero el mar no se ve desde la orilla
de este valle sombrío que se esconde
a las olas y al sentir de las corrientes.

Una tarde de azul,
azul de estío,
reclamaste a las aguas tus balcones,
proclamaste la vida en tus cristales,
declamaste la huida entre tu almohada,
envuelta entre las rosas
de tus palabras.

sábado, 11 de junio de 2016

PUENTES, FUENTES.



Entre el rumor de unos arcos extraviados,
golpeados con el cincel suave
de la virtud de incrustarse entre mis ojos,
voy acelerando las rúbricas libres
de mis firmas de emociones.

Es puente blando que me une
al aroma de ceniza antigua,
encajado entre las corrientes vagas
de mis tardes del sábado,
resumidas en el trote ligero de mis pies,
sucios y felices cuando flotan
en el barro permisivo de mis pecados veniales.

Poco a poco,
con la fidelidad de ir suprimiendo
de mi estanque el lodo y la pizarra,
voy filtrando sin prisa,
también sin pausa,
las agujas de las fuentes oscuras,
voy aclarando las aguas de mil lágrimas.

Barajo con ternura mis cartas de firmeza,
desato de antiguas fronteras
el viejo desdén de las redes rotas,
dejo circular a su antojo el río,
le permito recorrer mis valles,
escucho el resonar de aquel Otoño de secuelas
cobijadas bajo humildes arboledas
de remotas orillas socavadas.

No pido nada bajo este puente
que hoy me sirve de lecho
en la prudente soledad de saberme vivo,
con los helechos siendo hucha
de lo poco que preciso,
nada les exijo a las siluetas grises
que en un lugar lejano se guarecen.

Solo,
desde esta escuela llana y calma,
con mis llamas como escolta,
hablaré sin dictarle a nadie la doctrina,
esperando alcanzar la fe precisa
que me eleve en esta alfombra de hojas vivas.












domingo, 22 de mayo de 2016

PIEL DE ROBLE


Mi árbol antiguo,
mi viejo roble,
renacido en tu colina en Primavera,
que me dictas en el envés de tus hojas
los secretos más profundos;
haz que el aire hable en ti,
que te dé voz para contarme
en cada frase tuya nunca oída
lo que sientes,
lo que vives.

Nárrame a través de tus raíces
cómo es la tierra niuestra
que te envuelve,
para sentirte en mi,
para gozarte,
para darme la paz que ahora presiento
en cada resquicio suave de tu tronco.

Con la lluvia que golpea en cada rama
de tu humilde estructura centenaria
me hablas con la calma de los tiempos,
con el Sol que te da luz
en tus nidos y en tus brotes
de tu juventud en tantos años renacida
dibujas en mi alma trazos nuevos.

Viejo amado, roble viejo,
perspicaz anacoreta de los bosques,
anciano redimido por los años
de tus musgos sabios y tus hiedras,
canta con mi abrazo
la eternidad de la sonata de tus sendas,
sé mi albergue cuando llegue el día
en que sean mis cenizas
alimento de tu herencia.

PUEBLO EN SUEÑOS


Mi pueblo duerme.

Recostado entre dos ríos
duerme el sueño
de cien años de silencio.

Se acurruca en sus estrechas callejuelas,
sobre piedras desgastadas
y farolas agotadas de penumbras.

Se hace ovillo,
se recuesta,
se reclina sobre el valle,
envejecido de memorias,
y ni el viento ni la Luna lo penetran.

Por sus calles vibra el eco de unas voces,
de unos pies que cabalgan esas losas,
o la música lejana del Casino.

Duerme mi pueblo.

Son su almohada los helechos,
descolgados de sus techos y paredes,
son su lecho
los ventanales sombríos
y su tiempo retorcido en las esquinas.

lunes, 9 de mayo de 2016

HAZ UN HAZ


Haz un haz de luz
que se adhiera a tu frente cuando ames,
que rodee de pasión tus días,
tu respiración, tu pulso,
tus impulsos,
un haz de hilos azules
que llene de esperanza a quién rodee,
que proteja a aquéllos
que tu rincón habitan.

Haz tu luz azul con tu sonrisa.

Haz un halo de luz azul
que brille en tu memoria y en tu espacio,
que cree golondrinas que no cesen
de volar libres en círculos,
unidas en la paz,
un lazo azul de mar azul
que tiña de alegría tus días nublados,
que te entregue el futuro,
que lo pose en tus manos.

Haz un alba azul de cielo azul
para que siempre
encuentres el lugar donde acogerte,
para no perder ni el Sur ni el Este,
para encontrar en tu destino
las violetas necesarias que te orienten.

domingo, 8 de mayo de 2016

DANZA DE LAS PALABRAS


Algo me dice que todo gira
y, aunque yo calle,
sigue girando.

Algo me dice que todo danza
y, aunque no hable,
sigue danzando.

Alguien me cuenta desde muy lejos
sus sueños nuevos, sus sueños viejos,
sus desencantos.

En la penumbra de esos momentos
laten a tientas sus firmamentos,
corren despacio.

Es el latido de los espejos,
la cama humilde de sus tormentos,
de sus arcanos,
de los lunares de sus recuerdos,
cristal oscuro de desencuentros,
de antiguo llanto,
el pulso añejo del desapego,
la vida huida de sentimientos
abandonados.

Algo me dice que todo avanza;
mientras se mueve
sigo callado,
desmenuzando todo lamento
escudriñado tras el rosario
de sus milagros.

sábado, 7 de mayo de 2016

AUTO SACRAMENTAL

Como un sacramento de vida y nacimiento,
o tal vez como un lamento de conjuras,
se abren mis ventanas
para observar acercarse el firmamento,
la tierra se disuelve entre mis manos;
y la esperanza,
la vanidad,
vagan por entre mis jardines mustios.

Se desplazan mis pies
teñidos por el hilo del carbón antiguo,
enfadados de cansancio,
mi cuerpo se recoge
en el heno seco del olvido.

La tierra se remueve entre mis dedos,
se oscurece,
se humedece,
portadora entre mis uñas
de tantas y tantas resurrecciones.

Aún estos ojos agotados no saben ver.

Aún estas rodillas hinchadas
no se resignan al descanso,
aún queda el tiempo de abonar mi tierra,
de prepararla para la siembra,
aún tanta voz entre los castros,
la voz del trueno,
de la tormenta,
de la lluvia feroz que me germine,
que me convierta en fruto nuevo.

Se acerca el día
de redimir mis mimbres,
de la verdad abierta
entre los claros de mi celda oscura.

SOBRE TU ÁRBOL


Al árbol subes,
y en él te hospedas
con la mirada fija al infinito.
.
Sus frutos te alimentan;
huyes,
sueñas,
te buscan,
no te encuentran.

Callada observas las estrellas,
y callada
esperas la llegada de quién quieres.

Huyes,
sueñas,
con el brillo de la Luna
restañando tu silueta.

Tus espacios se engrandecen;
observas,
callas,
tus ojos atenazan horizontes.

Te llaman,
no respondes;
no precisas
que te citen por tu nombre.

Elevada entre las ramas
recuperas el encuentro
de la luz que te deslumbra,
la sorpresa de sus rayos generosos,
como el alma que construyes
cada noche en tu atalaya,
niña dulce de ojos tristes.

jueves, 5 de mayo de 2016

RUMORES, MAS RUMORES

Rumor de rumor constante,
vorágine de mentes subjetivas de opinión concreta,
información balanceante de lanzas ebrias,
lenguas muertas excesivamente vivas.

Persecución del diferente,
lapidación hiriente,
palabras como piedras,
lacerantes,
innombrables mentes,
innombrablemente efímeras,
dementes,
opinión latente entre los miedos
de los miedos aceptados sólo a medias.

Rumor preciso,
inagotable,
fruto de algún polvo irredente de ignorancia,
barro sucio del alfarero atormentado
que moldea con sus labios lo imperfecto.

Lenguas como navajas en batallas de tabernas,
incontinencia verbal,
obscenidad oral,
juegos mentales de quién nada pierde y nada gana,
del que piensa que se sienta en los altares
a impartir un cortés doctorado de venganzas
con su verdad absoluta repartida
en porciones onerosas de incierta verborrea.

miércoles, 4 de mayo de 2016

ELLA



Ella,
cantora perspicaz de mis temores,
cómplice de las imágenes
que hicieron girar la rueda de mi voz,
mujer de ojos de emoción diáfana,
narradora en sus pupilas
del amanecer rojizo de un verano de furias.

Ella,
hembra dulce de escalera atormentada,
amante de las noches de lluvias
y del lodo de los caminos infinitos,
residente en la sabana más profunda,
pintora en tantas madrugadas
de todas mis arrugas.

Ella se fue
dibujando con su rastro mi mirada nueva,
dejando mi orgullo moribundo
prendido entre sus ramas austeras,
se fue
danzando al compás de su llanto,
buscando entre las piedras
la sublime urgencia de sanar su magia.

lunes, 2 de mayo de 2016

RAÍCES DE PIEDRA


Tenemos las raíces
clavadas tan profundas en la Tierra
como anclas incendiadas
de una lancha blanca y valerosa.

Son nuestras raíces de piedra,
son los árboles las cruces
en nuestros cruces de caminos,
las colinas las olas de un rosario
adherido sin reparos al pasado,
precursor de mundos nuevos.

De Norte a Sur se agitan
los ríos, el mar, las sierras,
y estas raíces que se hunden
en piedras convertidas
cual rocas que amamos,
como canteros que somos,
cuando tallamos con cariño
cada acción y cada gesto,
cada frase y cada verbo,
cada beso.

Son las piedras que nos llaman,
que se vuelven sentimientos
en las raíces y el espejo
de nuestro mar, de las mareas,
del olor a sal,
de nuestro acento.

Son las nieblas que invitan
a sembrar la tierra,
a recoger sus frutos,
a gritar libres,
como infantes de nuevo nacimiento.

Es la melodía eterna,
siempre nuestra,
compuesta por algún desconocido,
siempre en nosotros,
siempre sumando.

Es amar, es sentir,
es no callar, y que sepan
que nuestras raíces de piedra son eternas,
que no nos  pueden arrancar
de este arena clara
que en su fuerza nos indulta,
en esta patria pequeña
que nunca cesa.

domingo, 1 de mayo de 2016

LUNA DE IMPACIENCIA


Esta Luna, impaciente, se desea.
Se refleja cual Narciso,
enamorada de sí misma,
de su imagen encendida.

Voraz devora sombras,
se alimenta;
orgullosa se descubre,
entre las cañas,
de las aguas de mis lagos,
del desierto de mis mares.

Presume de crecer,
de hacerse bella,
de robarle a algún Sol
todas sus fuerzas,
de alargar los días en las noches.

Celosa de su luz
se hace más grande.
Rebelde,
se convierte en fuego intenso.
Intensa se trastorna,
se transforma
en solista de cien cantos de tristeza.

Impetuosa sobre el Cielo
se estremece,
se hace tierna con el paso de las horas.

Me habla sin cesar,
me reconforta,
me acompaña en mis pasos esta noche
alumbrada de farolas
y de estrellas.

sábado, 30 de abril de 2016

AMANECER ( III )


Porque en nuestras pupilas
se esparce la espuma,
la experiencia del Sol,
el azar de Venus altanera
ebria en su tejido celestial del Junio fiel.

Lo sabemos.

Restauramos con los versos
nuestras torres de los siglos del granito,
apuramos con las manos
el incienso del deseo y de la calma.

Descubrimos el arraigo,
las puertas encarnadas entornadas,
en cada palmo de corteza
de la tierra que, pausada, nos responde.

Por ellos, por nosotros,
encendemos velas verdes
cada vez que se desprenden
matas de menta y aire,
hojas de papel escrito en sueños
de nuestras madrugadas cálidas.

Porque somos, existimos,
observamos el juego del mar,
la distancia oculta en los recodos
de nuestras mañanas de cera,
la brisa en nuestra piel de vida,
hasta olvidar el olvido de la penumbra lejana,
de nuestro miedo a habitar el presente
con los pies enrojecidos
en el placer de caminar
sin meta, ni fin, ni tiempo.

viernes, 29 de abril de 2016

AMANECER ( II )


He recogido en mis bolsillos
todas las fuentes que los truenos han abierto,
guardado los tesoros de los robles,
y girado, como estas golondrinas,
en torno a la capilla que a la hiedra reza
su oración de los guijarros del arroyo.

Hoy y siempre.

Descalzo sobre el barro,
sentado ante las peñas
de mi montaña sacra tan amada,
bajo el agua, las nubes y la bruma
de este amanecer opaco.

Vestido de la lluvia, por la lluvia,
enraizado como helecho,
como espora existencial y desarmada,
hoy y siempre,
poseído en este día que renace
en los claros de los sueños de las aves,
en hojas secas que alimentan esta tierra
con crujir y rumor bajo mis plantas
de andariego de estaciones legendarias
de los días de guerreros y druidas,
de las manos de maestros de cinceles.

AMANECER ( I )


Amanece.

Despacio, silencioso, tan callado
que ni el viento altera con su vuelo
el rubor brillante de la Luna.

Tras las nubes grises como humo
despierta el Sol.

Canta un gallo,
cantan las hojas,
cantan las hierbas
una alborada de verde y de rocío.

Amanece.

El barro adherido a los zapatos,
mi mirada atravesando
la penumbra que se aleja,
domada,
dominada por la plata
de las gotas que resbalan
suavemente hasta los charcos.

En sonidos,
entre luces,
amanece, tan despacio,
que hasta la voz de Dios guarda silencio.


jueves, 28 de abril de 2016

SIETE AÑOS Y UN DIA


Desvanecen trasgos tras de las paredes,
las brujas reniegan de crear ungüentos.

La infancia se borra en chistes y cuentos,
al lado del fuego,
que el abuelo narra volando los dedos
sobre las hogueras en noches eternas
de eternos inviernos.

No queda en el pozo de antiguos deseos
el berrido grave del arado huraño,
ni tampoco lluvias mojando la paja,
salpicando el tiempo.

Por los setos verdes de su vieja aldea
despacio se van las viejas leyendas
hechas un ovillo,
dentro de maletas que corren, huyendo.

El acero espera mutilando orgullos,
quemando abandonos,
calzando zapatos de suelas de goma
ante escaparates de reflejos grises.

Se olvida en aceras la presencia clara
del río vibrando,
el acento dulce de viejas canciones
que arrullaron nidos.de pájaros blancos
entre los pinares.

Gobierna su aurora el humo escaldado,
sus tardes sonidos de metal rugoso,
se esparce en su oído infierno de voces
que apuran relojes.

Corre hacia la escuela con la prisa lenta
de libros que pesan sobre la conciencia,
y cierra sus ojos a la algarabía
de trotes urbanos que violan los días
de días hermanos de vientos revueltos.

Se muere la infancia prematuramente,
madurando a golpes
de bombillas rojas, amarillas, verdes,
que habitan el alma muerta y revoltosa
de calles gastadas.por pies insurgentes.




.







lunes, 25 de abril de 2016

HERMANDADES NUEVAS


El día llegará en el rugir de antiguas puertas
que abriréis con el crujido de bisagras oxidadas.
y en el batir de las aldabas herrumbrosas.

Vosotros
los resignados,
los rechazados,
los nunca convidados al banquete de los mendigos,
los que siempre aguardáis sin habla ni palabra,
brincaréis y danzaréis por las calles,
abrigados en los soportales de la verdad
y de la libertad de soñar.

Vosotros,
aquéllos que callados
construís las conjuras de las serpientes y del barro
aplastaréis las puertas del bronce esclavo
con vuestra lucha silenciosa,
sin rencor.

Caerán las rejas por siglos clausuradas
con millares de cornetas resonando
en la Jericó derrumbada entre acordes de la Paz,
los muros del castillo verán crecer
la biblioteca de vieja simiente que rebrota
dorada como trigo de páginas gastadas,
libres en vuestras manos libres.

Será el cantar de viejas sendas nuevas,
de las hojas firmadas
por vuestros dedos inundados de deseos,
de la sangre de los mártires ausentes
transformada en alimento de conciencia milenaria,
de ecuación de sentimientos
y de cuentos ocultos en la memoria colectiva,
será la redención de las leyendas,
la oscuridad que se aleja en la lectura común
en el idioma que quiebre para siempre
el granito de este silencio heredado.

domingo, 24 de abril de 2016

MI COMPAÑERA (SOMBRA DE LUZ)


Nos esperan las peñas de un otero,
colinas templadas de alboradas.
Será largo el camino;
los pies nos moverán
arrebatados por su música,
acogidos por esta tierra cautelosa
e imantada por milenios.

Herederos de letargos
despertaremos al andar,
cansados pero plenos
cuando alcancen nuestros ojos el ocaso.

No aceleres,
los bosques no reclaman nuestra prisa;
en su canto nos alertan,
en sus troncos nos sonríen.

Despacio, no aceleres.
Las fuentes nos contagian de sonetos.

Despacio, aún más despacio.
No olvidemos que el camino es llanto y alegría,
son helechos acoplados a la piel,
es el manto dibujado por el musgo.

Sin urgencia.

Es el tiempo por si mismo desplazado,
es la niebla que pronuncia nuestra boca.

Solo nosotros y las montañas,
entre el aroma del brezo,
y tú a mi vera,
siempre en mi orilla,
consejera en el caminar eterno,
mensajera de mis sueños.

Surges entre los días
de los verbos imperfectos
desde esta ladera que atacamos,
tú y yo,
almas conscientes de nuestras huellas.

Conjugas constante mis pensamientos,
mis pasos lentos,
sigues mi ritmo.

Solo nosotros y la montaña,
y tu a mi lado,
acompasando cada revuelta,
cada murmullo,
y siempre al frente desde los pies.

Mi sombra larga, mi compañera,
mi amiga siempre,
mi parte eterna.

sábado, 23 de abril de 2016

GEOMETRIA VITAL

Dibujamos sin cesar para buscarnos,
dibujamos con compás y cartabones
nuestros ejes y destinos.

A veces esas líneas se rematan,
otras tantas no se tocan,
y otras más
se vuelven círculo o parábola,
o hipérbole o palabra al lápiz adherida.

De paralelas nace nada,
desencuentro.
De curvas la pasión de cuerpos ciegos,
perpendicular se hace la vida,
de contacto fugaz y mancha escasa,
tropiezo de un minuto,
de unos días.

La tinta y el grafito lo conocen,
manejados por los dedos y el destino.

Es la huella que trazamos en los tiempos
manteniendo en nuestro pulso
la geometría vital,
el surco al azar,
la mirada impuesta en nuestro parto
ante el contrato que firmamos

Nada somos más que líneas,
convergentes, divergentes,
elevadas, agotadas,
urgentes o calmadas
al arribar nuestro ocaso;
álgebra indefinida, imperfecta,
divina, humana,
que aspiramos a alcanzar con nuestras manos.

jueves, 21 de abril de 2016

TUS LUNAS Y MI VOLCÁN



Cuando se encuentren tus Lunas
con mi volcán encendido
se enredarán las sinastrias,
se inflamará el Universo,
nos tenderemos,
con calma,
entre la vida y los sueños,
dibujaremos,
despacio,
el placer en nuestras voces,
regiremos el destino
desde peldaños de plata,
trazaremos en tus ramas
el olor de su resina.

Cuando se congele el viento
sobre tus montes amados
me enseñarás tu cintura,
te mostraré mis deseos,
consumaremos la aurora
en cabelleras de nubes,
trenzaremos en las sombras
nuestros jardines de lirios.

Cuando alcancemos el cénit
despertaremos al alba,
tus manos sobre mi rostro,
mis manos sobre tu alma.

martes, 19 de abril de 2016

ESTAMPIDA


Los caballos reconstruyen al galope
las calzadas agrietadas de los siglos.

Sus pezuñas hieren bravas las corrientes,
abren fuentes,
cierran cielos,
crean surcos,
cicatrices onduladas en su viento.

Los senderos incendiados se separan
por el riego de la luz de esos caballos.

Desbocados se han lanzado en su carrera,
orientados por el fuego de cornetas,
herraduras inocentes de energía.

No le temas a su paso desbandado,
no pretendas detener su firme paso
con espuelas de dolor y de preguntas;
son Pegaso destrozando los pasados,
dibujando entre sus crines arco iris,
escribiendo con sus cascos libertades.

No los domes ni pretendas retenerlos;
su carrera es puente nuevo de horizontes,
nubes blancas agoreras de diluvios,
de aguas limpias desprendidas de montañas.

Cuando sientas un vaivén en el camino
anunciando su llegada irremediable
hazte a un lado y contempla su destino,
piensa entonces que ellos saben que los días
que han llegado se edifican de futuro
en la marcha de sus vidas sin monturas
ni jinetes dominantes que los rijan,
ni las normas apretando las quijadas
con el cuero doloroso de las bridas.

sábado, 16 de abril de 2016

DESDE TU IMPERIO



Cuéntame del olor de la madera,
de aquella hierba que segaste
cualquier tarde húmeda de invierno,
háblame del color de las manzanas,
de donde terminan y donde comienzan
las arboledas que caminas,
las aguas que bebes,
las colinas que amas.

Hazme morar en tu imperio de nieblas,
acógeme a tu lado
bajo el cobertizo de esperanzas,
bajo los tejados rotos
que permitan ver los cielos,
haz que resuene en tus pestañas
el aluvión de las estrellas.

Aún podremos sentir el olvido
y la huida del tiempo
ante el crepitar del fuego,
aún quedará un recuerdo callado,
cerezas prendidas de tus ojos pequeños,
una luciérnaga insumisa
sonriente entre mis labios.

Te conoceré cuando calles,
te sospecharé cuando hables
abriendo con tu llave manantiales
y conjuros de marismas,
y crearán tus uñas olas en mi piel,
surcarán la arena larga
de este cuerpo dibujado en mil combates.

Regalémonos los pasos,
la sencilla luz del atardecer entre castaños,
prestémonos las manos
para caminar perdidos en los bosques
de nuestros musgos deseados,
escuchemos,
y cantemos en la paz de los rincones
las mañanas frágiles de las palomas,
y hagamos un hogar
al socaire de las nieblas de tu imperio.



martes, 12 de abril de 2016

PROPONGO


No le cuentes a nadie
que nos vamos a encontrar una tarde de aire puro
amoldando nuestros ojos a la lluvia,
cándidos sobre la silueta de unas tablas,
empujados por el viento crecido en las camisas.

No le cuentes a nadie
que silbaremos un arpegio de blancos infinitos,
que observaremos,
sin temor a evaporarnos,
la vida que retoza en la corteza
de los cantos rodados y torrentes.

Si algo has de contar hazlo al oído
del envés de las hojas de los árboles,
con tu voz atándose a las fuentes
conjugada como un susurro de campanas,
eludiendo en tus acentos
las prisas del olvido y los recuerdos.

Te propongo que forjemos la cadencia,
que forjemos juntos el compás de horas ausentes,
que cantemos sin cesar,
frenando espacios
con un latido constante de pinares,
que encendamos las hogueras
que rocen con sus llamas
las ramas de los sauces despoblados.

Remendaremos nuestras almas
con harapos de retales de colores,
resucitaremos desde el claroscuro,
desde la penumbra que se vierte
ante este Sol de las mañanas abrazadas.

Solicitaré el incendio
de tu aliento removiendo mis entrañas,
y que aliente en tus pulmones el desgarro,
y con él la libertad,
el grito nuevo,
el himno nuevo de sentirte
enteramente libre cuando rompas,
con tu voz agitada por el eco,
estos llanos heridos que habitamos.

No le haremos preguntas a las sombras
cuando se unan nuestras manos,
cuando sienta las respuestas
en las yemas de tus dedos
y el miedo se desprenda de mis labios
al pronunciar el secreto de tu nombre,
pues secretos han de ser nuestros sonidos
revelados por las flores nacidas entre sal,
como telar de la resurrección de la ternura
y voluntad de disolvernos entre lazos
ante el jardín de nuestros rumbos.

Haremos que crezca en nuestros rostros
la piel de la vida en las arrugas
que cerquen nuestros ojos aliviados,
resucitaremos un caudal de ocres y de verdes,
una lágrima desprendida de vencejos,
el deseo del aire entre nosotros,
la necesidad de observar cada sentido,
de sentir cada mirada resbalando
en laderas de suspense en madrugadas.

No le cuentes a nadie nuestro encuentro.

ESLABONES QUE ROMPER


De aquellos años en que fui
guerrero replegado en sus cuarteles de invierno
nada ha de quedar en mi,
ni siquiera el silencio,
ni tan solo un atisbo de nostalgia,
y aún menos el temblor
de mis manos recabando letras
para urdir esta conjura de sueños
en la que me sumerjo cada día,
orgulloso de sentir la vida
en mis lágrimas,
o en tus sonrisas,
o en la alegría de un perro que saluda
tu llegada hasta su puerta.

De aquellos años nada;
quizá el recuerdo
para observar el ayer con la franqueza
de aprender lo nuevo
naciendo del pasado,
con la verdad de estar uncido
por la elección de lo heredado,
con el sentimiento en el camino
de tu roce de risas,
de mi lamentar de loco,
de nuestro suspirar marcado
en la senda y voluntad de esos instantes
que borran los retazos
de nuestros rastros.

lunes, 11 de abril de 2016

LUNA DE GUADAÑAS


Una noche me sonrió la Luna blanca.

Desde su cara oculta
oculta sentí la invitación de la guadaña,
el brillo atrayente de su plata
esperando afilada para mi,
predispuesta entre las sombras
a responder con sus rescoldos de violencia.

Guardé en la gruta de mis dudas su pregunta.

Me respondió la voz que suena
bajo el umbral de mis portales,
la que pronuncia el nombre
de los amaneceres en mi almohada solitaria,
aquélla que le grita en su enojo y su cariño
al alma grande de hombre pequeño
que aún no concebía en mi.

De su furia nació la persistencia
de nombrarme como soy,
humano aprendiz de las memorias rotas,
tránsfuga de mis cadenas.

Yerto he sido en las pasiones,
intenso e huidizo,
mil veces arrogante,
triste he sido para afrontar mis huellas,
mis surcos en labradíos inconclusos,
pero ahora sé que amo,
aunque entre tantos juegos
haya calcinado otros tantos sueños.

Ahora sé que no me iré,
aún no ha llegado el día de partir
de esta Tierra que pretendo
asaltar con mis pasos de ermitaño.

Me esperan las pisadas del silencio
de mis temores y terrores fríos,
pero al tiempo la fe
para transformarme en cuerpo fiel
que apriete los dientes y las manos
cuando el miedo los asalte,
me espera la vida completa con sus letras,
con mis versos no nacidos,
guardados en estancias de mi alma.

Queda tanto por contarme,
por contarte, por contaros,
tanto como el tiempo de todos los Abriles
que han de florecer de nuevo,
queda el llanto que me espera
cuando no me escuche,
cuando no te escuche,
cuando me extrañe y te extrañe,
pero desplazaré esta montaña,
rígida roca que me linda,
hasta renacer en la cordura
de olvidar el pensamiento
y crecer en mis incendios.de ser pleno.

Pleno ser,
habitante en instantes de sus lágrimas,
de la lluvia que de mi brote,
necesaria redención de sal y de cristales,
plena vida,
deseada en el contraste de los mundos,
aceptada en mi sonrisa,
en tu sonrisa,
en la risa que a todos nos escueza
como patria completa de hermandades.

Arrancaré la corona de espinas
que yo mismo clavé sobre mi cráneo
en algún día de mi infancia nómada,
sangraré por mi costado,
abierto el corazón,
perdonando y perdonado,
honraré mi pasado y mi presente,
mi sentir, el tuyo,
el nuestro.

Seré amante desde este fuego intenso
que me roce,
que nos roce y que nos sane
transformado a través de la palabra nueva
que prometo pronunciarme
y pronunciarte.

Amar, amarme,
amarte,
conducir en mis mareas este barco,
dejar de naufragar en mi desidia,
abarcar en la mirada la piedad,
la comprensión de tu fuerza y de la mía,
gritar, llorar, reírnos,
habitantes de esta huerta
que adivinan la cosecha
de los frutos que sembraron.

domingo, 10 de abril de 2016

HIPOCRESIA


Persigue con tu huida lo lejano.
despliega tus brazos cual banderas rotas,
gira en círculos,
rompe tu espacio,
con el dolor que se agita entre tus alas.

Despacio deshilacha en un rumor
la sangre del miedo vertida en tu torrente.

Escucha el latir de tu vida asustada
resbalando desde el corazón hasta tus plumas,
plumas ahora negras como cuervos.

Traza con tus manos la tormenta,
no le mientas a ese cielo que te arrulla
despejado pero oscuro por tu sombra,
sombra gigantesca que te engaña
en el castigo de tus ternuras de urgencia.

Otea el mundo,
palpa tu cuerpo alterado,
restaña en aguas frías esas llagas
lanzándote en picado hacia tus simas.

Adorna con mentiras tus mentiras,
decóralas de oscuridad hipócrita,
sé humano como siempre has sido,
jugador en el odio con cartas marcadas,
tahúr sin maña ni mañana.

Naufraga en tu terror a respirar,
adhiérete a esa tabla brillante y corroída
que te empuje hasta ese fugaz faro
entre corrientes leves de su mar de tinta.

Regresa si deseas a tu gruta
o pierde tus pasos en caminos nocturnos,
pero que tu propia voz no te reclame,
no te culpe, no te dañe,
no te acuse de tu nido derribado.

LA HUIDA DE PETER PAN


Intenso es el aroma del verano moribundo,
de las horas que se encogen con sus aguas,
de pies fríos
y de este halo que se hiela de nostalgia.

Hay recuerdos infantiles
navegando por las nubes y los prados,
un amable sortilegio de libretas,
un tañido en las laderas perdidas
en la punta de mis canas,
un ocaso entre las cejas
de un niño que no ha querido crecer.

Parece que aún ayer está cercano;
las madreñas afanándose en las charcas
y en las manos
las castañas robadas en los bosques
y manzanas en los huertos
en tardes largas ocupadas por ventanas
sudorosas por el vaho,
y las nieblas espesas que se cortan
con el vuelo de peonzas
o de combas de colores.

Queda el tiempo detenido en un momento
de veredas anegadas por los musgos.

Se van los días, las estaciones,
se van los años,
quedan los vientos.

DE TU RETRATO


Imagen desteñida en blanco y negro
de niña triste de mirada triste,
de tristeza que no te abandona,
de niña hermosa
que se ahoga en sus derivas.

Alcanzas tu escollera en un dibujo,
en la tinta del amor de quién escondes,
te alcanza su alma desde lejos,
te sorprende
navegando en blanco y negro,
compartiendo como antaño,
como siempre,
siempre amando entre silencios.

Huyes para buscar en tu camino,
huyes para encontrar en el dilema
de tus flores que alguien siembra,
alejado en blanco y negro,
la presencia requerida de tus cienos.

Tus ojos se conforman con el miedo,
se disgregan oscuros en las noches.

En blanco y negro,
dibujada entre los grises del pasado
aún presentes en reflejos de tu lago,
en tu montaña y en tu frente.

En tu cabello en blanco y negro
tu tristeza,
enojos desteñidos,
el amor que balbucea,
se va, se queda,
clavado en ti,
en blanco y negro.

sábado, 9 de abril de 2016

LA PENDIENTE Y LAS HUELLAS


Van dibujando mi orilla
la canción del agua,
los cantos rodados,
la pendiente y el llano,
las mañanas heladas.

Sigo el impulso ciego
del sendero de flechas amarillas,
la fe en los zapatos desgastados,
el rumor de las veredas
hiriendo la corteza de este Mundo.

Amo el murmullo
del roce de los pies sobre los lodos,
el saludo agradable del rocío
que despierta las hojas de los olmos.

Sigo,
no me agoto.

Despertar con el sueño de otra etapa
es soñar en la esperanza
de imaginarme en el destino deseado.

Avanzo.

No me cansan
ni mi mochila ni mis ansias,
ni siquiera la mirada a lo lejano.

Me posee la paciencia
de aquéllos que antes recorrieron
estos tramos de la magia,
me gobierna la humildad de sus pisadas.

Es éste mi instante
para fecundar los pasos,
el sonido y la imagen,
los caminos de serpientes
entre el damero del bosque,
la obsesión por captar la vida
enredada entre hojas secas,
disolviéndose en el aire.

Momento eterno, lento y constante,
de los zuecos en el barro,
de la vida cruzándose en las ramas,
en la lluvia o en el viento,
entre robles y hayas juramentadas.

Serpentea el camino.

Me detengo en lo más alto
entretenido en observar
las huellas que he podido salpicar
desde mi mochila cobarde.

Solo, desde el presente,
miro hacia atrás;
observo mis pasos,
pasado de prisas,
y delante futuros inexistentes.

Solo y presente en silencio me guardo,
guardo el silencio.

A mi lado otros pies,
otros acentos,
tantas lenguas fugaces.

Solos en los caminos,
todos camino,
diferentes en los pasos que damos,
en la mirada con que observamos
vértices de tallos y de corrientes
insistentes en ríos despiertos.

Me vuelvo hacia el Mundo.

Torno a mi avance
en pasos cortos pero constantes
para encontrarme
con el arrullo sobre el regazo
de mi presente.




viernes, 8 de abril de 2016

SOÑANDO


Me tienta por momentos la palabra extensa,
voz devoradora de los lagares
en mis tardes perezosas.

Son largos los instantes
en los que mis ritmos se rigen imperfectos,
hijos voraces de mi fantasía,
tantos los momentos del rigor del eco,
muchas las siestas inconclusas
de extremista de las esquelas vivas.

Mi voz puede sonar irreverente,
altar rígido de algún tiempo huraño,
extraña para algunos,
para otros fuego o agua de bautismo.

Aún no conozco todo lo que sé,
y, sin embargo,
sigo guiado por minutos ensoñados
raudos como trenes del azar.

Creo en la ligereza de mis losas,
confío en la poesía vertida como fuente,
y persigo la belleza,
eslinga fuerte que me eleve
hasta recordar mi origen.

Extingo mis horas blancas sobre un sofá,
y el sueño me vence,
e imagino el placer de mis legañas
en la rotunda confesión
que nace de mi huerto de estrecheces
como una planta silvestre
profunda en sus raíces.

Comparto las entrañas de la hiedra,
la sabiduría excéntrica del manantial ferroso,
la selva lítica de sobriedad expansiva,
y desde ellas la vida,
mi calidez de vida partiendo de las aguas
para elevarse en el pinar perenne.

Sabe mi mente de mi instinto peregrino,
adorador de la Madre Lluvia,
creyente en el aroma de la tierra humedecida,
conoce sus conciertos sobre el vidrio,
sabe mi frente de mis montes,
de mis noches de farolas y de árboles,
sabe del cuarzo
y del rigor de sus inviernos.

Sabe mi conciencia de la madurez del trueno;
de él recoge el fuego,
lo agita en alguna oscura caverna,
lo trae y lo lleva
como Prometeo de promesas.

Y después,
tras el incendio de estos sueños,
la Madre Lluvia retorna a mis mejillas,
redentora matriz que reconozco,
inundación y bautismo de Universo.

jueves, 7 de abril de 2016

ATAJOS DE LLUVIA


Me acerco hacia la selva
de los paraguas danzarines,
que levitan entusiastas en el aire,
entre aromas empapándose
en sus sedas.

En sus telas descifro mis renglones,
con ellos tiño mis ideas,
narro la algarada y el cansancio,
mi deseo vacilante de cascadas.

Fascinantes tiemblan
persiguiendo las goteras,
desarrollan su energía en los aleros,
rodean las esquinas,
enlazados,
apresurado torrente de colores.

Paraguas blancos, negros,
transparentes,
callados o cantores,
lejanos y cercanos,
jugadores con los cúmulos,
veletas de esperanza
girando abiertos al destino,
artefactos que volando se sospechan,
corredores de mis calles
que convierten la llovizna en vida y verso.

¿Y adónde se irá la lluvia
después de hablarnos despacio,
tras nuestra despedida
de pañuelos blancos?.

¿Perseguirá otros paraguas?.
¿Será atisbo del trigo sobre la llana Castilla?.

¿Será tristeza, alegría,
poesía?.
¿Será una esponja,
ironía de sentimientos,
que se desplaza lejos,
muy lejos?.

¿Qué será de nosotros sin nuestra lluvia?.
¿Se romperán los tejados?.
¿Lloraremos,
como ella sabe hacerlo,
cuando se ausente?.
¿Dónde se guiará,
dónde se agotará,
lejana?.
¿Olvidará nuestro acento de canciones?.
¿Será cielo carmesí,
germen que florezca en otros campos?.

domingo, 3 de abril de 2016

NARRADOR DE OLAS


Despacio se destruyen los acentos hueros
acomodados al confort de suspicacias,
despacio y con préstamos infieles
aceptamos en las hojas que giran insensatas
todo el Mal y todo el Bien que hasta nosotros
se acercan para acariciar en nuestras frentes
la humedad del sudor
y nuestra fiebre arrebatada por murallas.

Desde el llanto de nacer hacemos olas
de trabas y defectos,
y lágrimas consideradas
en su afán cociente de experiencias,
golpes sobre el pecho que nos duelen
como aceptación de pecado de corduras
que recuerdan que nuestro corazón se nos antoja
un rincón atravesado por el miedo.

De esta residencia de minutos lentos,
sobre esta sinfonía de la espuma
incubada por las llamas mortecinas,
de la interrupción forzada de sus puertas,
ha de brotar el germen impreciso de la integridad,
perdida por aquéllos,
cobardes amamantados en el orgullo.

Cuando arda el horizonte será el instante
de tensar los hilos de lo extraño
con las curvas de preguntas que reviven
en la línea primigenia de esta arena,
compuesta por los granos desgastados,
rotos por la falsa luz de sus altares.

No será solo final de días perdidos;
vendrán hacia la noche abierta
las bandadas lloronas de las lechuzas grises
que cruzarán sus candados
alrededor de los eclipses necesarios
para acercar la intuición de los primates
a los ojos asustados de los sabios.

Nos quedará grabado en las solapas
el aliento de los siglos recorridos,
tejido conductor de nuestros vínculos,
nostalgia de los adivinos ebrios;
se quedará prendido entre los dientes
el vaho agazapado del invierno arbitrario,
vulnerado, encanecido.

Así, desde la altura
llamaremos por su nombre a las cenizas,
ampliaremos en lenguas de la Babel orgullosa
los escalones de sus torreones muertos.

Hablaremos en mil,
en diez mil,
en cien mil idiomas diferentes,
sobre las leyendas comunes arrastradas,
haremos collares con frases infantiles
creadas de la Nada,
recreadas desde la distancia para el verso.

Así, desde estos mares
leeremos en voz alta
la verdad de las historias postergadas
en el albedrío libre de sus fauces
en nuestras alpargatas de lisonja amarga.

PRETERITO IMPERFECTO


Esta tentación de vida que me arrastra
hace añicos el pretérito imperfecto,
rompe viejas lanzas cargadas de fonemas,
vuelve ilógica la ecuación sorda
de lugares robados a la cordura
y a su fe remotas.

Si en la tempestad me he ocultado por milenios
he de saber que quebrar mis nubes
significa escudriñar en lo más hondo
para mostrar mis banderas y estandartes,
mi rostro arrugado
recogido en el portal abierto
de aquellos huertos oscuros.

Si desde la atalaya que dominó mi orgullo
solo alcancé a divisar los muros de argamasa
de un incompleto castillo desconchado,
he de aprender la lección de anacoreta,
olvidar mis torres,
derribarlas,
y, volando a ras de suelo,
descubrir la presencia ignorante de mi verdad,
mi sinceridad de hombre perdido,
la consistencia del tiempo en el latido
del polvo de la tierra
humildemente abandonado,
el chasquido del fuego que pronuncia frases
desde el afán de su madera seca y viva,
la oración olvidada del pescador de almas
o del noble voluntariamente transformado
en pordiosero prodigioso de la Fe.

CALIGRAFIAS

Hay tantas cartas que he dejado de escribir,
tantos lienzos blancos
en los que no tracé mis pinceladas,
y tantas puertas que no me atreví a cruzar.

Humano fui cuando temí
abandonar este rincón que me otorgó mi suerte,
donde cobijjé los resortes de mi azar,
y la calidez socialmente aceptable
de esta civilización de mentes diminutas.

Humano me acepto
me reconozco humano.

¿Pero es Humanidad aquélla que se duerme
orgullosa de sus fallos?.

¿Dónde encontrraré la caligrafía de los sabios?.
¿Dónde se conserva
la biblioteca que nos conceda la visión
de nuestro paisaje interno?.

Como humano he soñado paraísos,
aún los sueño,
pero trato de escapar del artificio
para no ser devorado por avaros
que redactan credenciales de dominio
sobre nuestras frentes,
en nuestras manos,
con su letra nerviosa y humana tinta roja,
tan humana como nuestra esclavitud
de obra y pensamiento.