martes, 29 de marzo de 2016

DE REPENTE (SOLO DIEZ MINUTOS)



Y aún nos niegan,
dicen que no fue cierto,
dicen de nosotros que no fuimos sinceros,
y lo cuentan aquéllos
que confunden su egoísmo en piel ajena,
en sus noches furtivas
de manipuladores arteros besos,
lo dicen quienes todo lo creen tener
sin conocer sus deudas y miserias,
nos juzgan los que agotan
su roce con mentiras
hasta convertir sus poros
en pellejo triste y cuarteado,
los que se flagelan
culpando a los demás de sus despojos.

Nunca sabrán
que tan sólo diez minutos
de trino acompasado en verde arena
nos bastaron para encontrar nuestra verdad
en un distanciado despertar de Julio,
lloviendo y viendo resbalar
la luz sincera de tus ojos negros,
ciento veinte segundos
que acortaron con sonrisas
miles de millas de océanos y cordilleras,
con mi fuego y con tu aire
agitándose y creciendo
en la resurrección de las estrofas,
remolinos haciéndose piruetas en mi frente
con la fuerza del Sol de tu sabana
y mis montañas.

Nunca entenderán
que mis mañanas y tus noches
se unieron en amor que todo lo confiesa,
que todo lo derriba
entre horas cortadas por las nieblas
o con mis flores de verano,
con la canción que,
-de repente-
me entregaste envuelta con tu voz
de madrugada de desayunos cálidos
entre el frío de Diciembre.

¿Qué más da si no comprenden
que a través de este espejo hemos llorado
tú mis sonetos,
yo tus vasijas de duelos
rotas en el confín de tus tierras
un día de volcanes fúnebres,
día que excavaste un pozo,
profundo como tú misma,
hasta recoger en él
todo el dolor y todo el amor muertos
en los años de tu guerra hermana?.

No atenderé a su desdén
ni a su resentida incomprensión,
no conozco ni conoceré sus burlas
ni las excusas de sus amores incompletos.

Sé que agradecer se me hace corto
pues tus heridas fueron mis llagas,
el carboncillo que derivó en siluetas
a lo largo de tus sombras
y de mi pasión de distancias,
sé que acepto concebido en cada aliento
el envés y el revés de tus llamadas
o de tus huidas de náufraga madura.

Doy por buena tu presencia antigua,
la insistencia en conocerme
a través de la lectura de dibujos,
de aquellas casas
de humeantes chimeneas desbordadas
en mis ceras de colegial de canas,
donde auscultabas los símbolos
para acercarte hacia mi,
espíritu converso a tus batallas.

No me preocuparán sus burlas
cuando les cuente que adivino,
aunque sea en un instante diminuto,
tu navegación de lentos vientos,
que presiento que aún me observas
a través de estos renglones
y el espejo que mis yemas desparraman
sobre este pergamino de sueños,
porque quizá lo sepas,
quizá sabes que aún te escucho
aunque no busque
el látigo dulce de tu acento,
quizá sabes que te intuyo
en mis renglones que corren
interpretando horas blancas
en noches raspadas de recuerdos,
con las vigilias vivas
de nuestras canciones de esperanza
revoloteando cual mariposas
en el correr del tiempo.

10 comentarios:

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  3. Últimamente te leo hablando de un pasado y sus cicatrices, de un pasado y sus emociones, de cómo es el ahora tras ese pasado. O quizá no y todo es fantasía. Lo cierto para mí aquí es que leerte me engancha, artista. Gracias por compartir.

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    1. Muchas gracias por leerme. Si, son poemas que hablan del pasado, y los veo como necesarios para dejar atrás esos tiempos y viviir el presente. Pasado pasado es aunque siempre hay que agradecerlo. Un saludo galeguiña.

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  4. "quizá sabes que te encuentro
    en mis renglones que corren
    interpretando horas blancas"
    Me encantó

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  5. Te leo y mis lágrimas discurren, no preguntes, solo siente lo sentido como lo hacemos aquellas pocas personas de alta sensibilidad, y que sin duda intuyen y presenten y en su fuero interno ve lo que es cierto aunque ya no esté o no quiera, tal vez no puede ser. Muchos besos mi niño. Leo poco pero en cuanto puedo me acerco.cuidate

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    1. Marijose, sé que el sentimiento nos mueve, sé que el destino nos mueve. Este poema nació hace mucho tiempo como agradecimiento, y hace escasos días lo hice crecer después de que alguien opinase sin fundamento sobre lo que viví. Durante muchos años entendí el amor como algo físico, pero después de conocer a Marihela comprendí, y cada día más lo comprendo, que no es la piel la que crea el Amor, si no las almas. Creo en el destino, creo en Dios, creo en las señales, creo que en cada momento de nuestra vida llega la persona adecuada para aprender, y nosotros somos los que hemos de interpretar esas señales. Ella llegó para amar y para enseñarme a amar, ella llegó para descubrir que sabía escribir y contar y que debía escribir. Y desde entonces lo hago. Ya no está en mi vida, porque el tiempo pasa y tenía que irse, pero quedó la semilla.
      Gracias por leerme. Estás siempre en mi recuerdo, pienso en ti, y deseo con toda mi alma que te estés recuperando. Un gran beso, mi querida amiga.

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