jueves, 31 de marzo de 2016

SOBRE EL OCASO


Tal vez porque el ocaso entre los árboles
nos invita a rebelarnos
nos volvemos los augures del vuelo de las aves
y errabundos en minutos plateados.

Sumémonos a este horizonte
en los márgenes de nuestro Finis Terrae
de buques con sus brisas cansadas,
sumerjámonos con el Sol que muere,
distingamos su agonía
en el pincel alterado que se desliza
en los trazos de un pintor
oscilante en su paleta manchada de pasiones.

Orémosle en silencio.

Orémosle a a la Luna renacida,
ladrona venturosa de las luces,
mensajera audaz de los deseos,
alabemos el acaso del mar enrojecido,
pulso e impulso de aguas inocentes.

Porque acaso el ocaso nos libera
nos otorga el don de profecías,
interpreta nuestro afán de vuelos nobles
reducido en el recorte de siluetas,
pulso e impulso de vidas diferentes.

2 comentarios: