viernes, 15 de abril de 2016

ARCOS Y ARQUITRABES


No me resulta fácil
ser el arquitrabe de mi mismo,
ni tampoco de los otros el dintel
que soporte el peso de sus muros,
pero al menos sé
que desde este laberinto
de Centauro que soy por mis herencias
puedo cruzar las puertas de los siglos,
superar los valles que alimentan
un presente encadenado
a las arenas que devoro
en la impotencia,
saberme valiente ante tu obra,
consignar entre tus dedos
los arillos del encuentro.

Con mis frases de Centauro,
con mis cuartos traseros al galope
sobre esta tierra pequeña,
atravieso soledades
cabalgando en el rocío de tus prados,
en la aurora de tus soles,
y disparo mis flechas,
alocado en el centro del sendero
en el deseo
de alcanzar en tus tildes sonoras
mi presencia herrada,
escudado en las palabras
cual un fuego acogido en el hogar
que es tu morada.

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Profundamente agradecido por tus palabras. Saludos desde la verde Galicia.

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  2. Jose, no es fácil, pero lo haces con todo el amor que eres, se siente cada intento, con todo lo que entregas logras muchas cosas mi amigo del alma. Gracias por publicarlo nuevamente, hoy está mucho más claro.

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