sábado, 16 de abril de 2016

ARRIANDO VELAS


Así me siento,
guerrero desarmado,
lavando mis llagas de orgullo olvidado,
reservando mi deseo para ti,
para el día que te encuentre,
junto al fuego.

Así te espero,
armando de inocencia la tristeza que huye,
con el tiempo disuelto en las agujas
de mis horas limitadas.

El momento llegará.

Cruzaré la ensenada,
navegaré hasta tu dársena,
alcanzaré tu balcón de Sol honesto,
abriremos el umbral de la bahía
con tu voz y con mi voz
uniéndose a la par de las mareas,
con las manos iniciando los incendios
de los meses de las velas recogidas.

Será el encuentro
del tiempo y del espacio,
la longitud cruzada de perdones.
de olvidos y de risas anheladas,
del tacto de las frases,
aquéllas silenciadas por el miedo,
ese miedo ahuyentado en mis relojes.

10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias Ruth por tus palabras. Me alegra que te haya gustado. Saludos.

      Eliminar
  2. escribes unos poemas preciosos donde las palabras llega al alma. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Maria del Carmen. Es porque sólo sé escribir si siento. En cada momento.....

      Eliminar
  3. Te voy descubriendo poco a poco José Manuel.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. No dejes nunca de arriar las velas, porque el verde se tornará oscuro, aun estando la mar en calma o con esa bravura que asusta, siempre arriba las velas.
    Enhorabuena por esas letras.
    Muchas gracias por compartirlas Jose.

    ResponderEliminar
  5. No dejes nunca de arriar las velas, porque el verde se tornará oscuro, aun estando la mar en calma o con esa bravura que asusta, siempre arriba las velas.
    Enhorabuena por esas letras.
    Muchas gracias por compartirlas Jose.

    ResponderEliminar
  6. No dejes nunca de arriar las velas, porque el verde se tornará oscuro, aun estando la mar en calma o con esa bravura que asusta, siempre arriba las velas.
    Enhorabuena por esas letras.
    Muchas gracias por compartirlas Jose.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sabes que nunca dejaré de hacerlo, porque, aún los días más oscuros, el viento puede ser favorable. Gracias siempre a ti, mi apreciada Dunia.

      Eliminar