viernes, 1 de abril de 2016

COMO ADAN


Con el frío en sus rodillas el constructor de rutas
crece hundiendo su calzado,
esparto de sus alpargatas viejas
en el viejo barro.

Oculto en la humedad de su mirada prófuga,
humano fugitivo,
con la sorpresa y el asombro de sentir
el fuego en sus pulmones,
el arte de vivir respirando a puñaladas
la conciencia de pertenecer al aire,
inicia desde el rincón de su desidia
la marcha hacia las nuevas coordenadas
que aún no reconoce.

Avanza al pairo,
sin su brújula,
abandonando entre la noche que se nutre de cigarras
las huellas atrasadas,
despojando de los matorrales de sorderas
las veredas,
las nuevas advertencias de las Lunas,
desoyendo en las estrellas las palabras,
olvidando.

Va sin rumbo.
Eso piensan los que observan sus harapos.

Cuando lo llama la distancia
desaloja los alfanjes y las dagas,
las aleja,
y frecuenta la frecuencia de su lecho,
concierto inocente
de rastrojos arrojados por corrientes
ante las puertas del atardecer del tiempo,
inocuo aspersor inerte de vericuetos sordos,
aspereza del poeta oculto
en la residencia humilde de su pecho.

Haciendo lagos
con las huellas que sus pasos han dejado
hurga en el desenlace de los puentes
y la presencia entre las mantas
de las banderas acalladas,
intuyendo los diluvios enmendados,
confirmando,
desde unos pies escritos,
la sequía abandonada
en el rincón donde hablan los incendios.

Con un pedernal enciende yesca
para iluminar ante el calor de la mañana
el canal donde moran
los secretos y el olvido,
y sin saberlo recauda un manantial de lágrimas,
y esquiva los alfanjes y las dagas;
se las regala al tiempo.

2 comentarios:

  1. Bello leerte en esta mañana de lunes. Felicidades poeta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. También es bello leer tus versos. Feliz día, mi apreciada Claudia Patricia, y gracias por visitar mi casa. Siempre eres bienvenida.

      Eliminar