sábado, 16 de abril de 2016

DESDE TU IMPERIO


Aún puedes sentir la huida del tiempo olvidado
ante el crepitar del fuego,
aún queda un recuerdo callado,
una cereza prendida en tus ojos pequeños,
una luciérnaga insumisa
sonriente entre tus labios.

Dame el tiempo de tus pies.
la sencilla luz del atardecer entre castaños,
préstame tu mano para caminar
perdidos en los bosques
de nuestros musgos deseados.

Haz que resuene en tus pestañas
el aluvión de las estrellas,
hazme morar en tu imperio de nieblas,
acógeme a tu lado
bajo el cobertizo de esperanzas,
bajo los tejados rotos
que permitan ver los cielos.

Cuéntame del olor de la madera,
de aquella hierba que segaste
en cualquier tarde húmeda de invierno,
háblame del color de las manzanas,
de donde terminan y comienzan
las arboledas que caminas,
las aguas que bebes,
el mar que observas.

Escucharé,
suave cantaré en la paz de tus rincones
mañanas de palomas frágiles.

Te conoceré cuando calles,
te sospecharé cuando hables
abriendo con tus llaves manantiales
y conjuros de marismas,
y crearán tus uñas olas en mi piel,
surcarán la arena larga
de este cuerpo dibujado en mil combates.

Hagamos un hogar en tu reino de nieblas.



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