viernes, 1 de abril de 2016

EN EL TEMPLO



Vibran las bóvedas humanas
con el temblor tallado sobre piedra
por la fe de un arquitecto anciano,
elevado su paraíso de columnas adosadas
como un bosque somnoliento,
con la pátina de los días esculpidos
en labor dura de angustia.

Entre el aroma de las flores mustias
el temblor ferviente de unas velas
le grita a las vidrieras seculares,
lienzos púrpura ocultan el olor de la carcoma,
y la vida se hace un alto,
murmurada en el eco de homilías.

En el tilitar del bronce de una lámpara
que aletea entre los rostros
se resume la extenuación errante
de los feligreses y sus cantos,
ronroneo de voces roncas
y salmodio de las tardes marchitadas.

Dios se oculta en las esquinas,
oye las palabras que se apagan;
escucha,
se detiene,
y calla.

2 comentarios:

  1. Escucho el eco adormecido de cientos de sensaciones que crecen en cada trazo.
    Va mucho de lo que somos en lo que escribimos, aunque no siempre entenderlo sea sencillo. Pero las letras confiesan lo que las palabras atrincheras en un hilo de voz que no encuentra el momento.

    Un abrazo de luz ✴ te dejo al re-volver sobre tus pasos.

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