viernes, 1 de abril de 2016

HAMBRE Y SED DE MAR


El hambre de vida no cesa.
Tampoco el mar.

Volveré a volar despacio
sobre los surcos de arena,
con las algas incrustadas en mis dedos
y en mi desnudez de hombre.

No cesará el clamor de las gaviotas
ni las mareas de Junio,
ni se detendrán las olas
ni su murmullo acompasado.

Seguirán las aguas reflejando
cada Estrella, cada Luna, cada Sol,
seguirán girando los barcos y delfines
en esos acantilados rotos.

Seguirá el hambre de vida,
la sed del mar,
la calma y la galerna,
los días de naufragios,
de amores entre redes,
y el viento seguirá su diálogo con las corrientes
y con las sirenas que cantan
las noches de temporal.

No cesará la vida
en este arenal que siento
bajo mi desnudez henchida de presagios,
no cesaré en mi camino y mi silencio.

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