domingo, 3 de abril de 2016

PRETERITO IMPERFECTO


Esta tentación de vida que me arrastra
hace añicos el pretérito imperfecto,
rompe viejas lanzas cargadas de fonemas,
vuelve ilógica la ecuación sorda
de lugares robados a la cordura
y a la fe remotas.

Si en la tempestad me he ocultado por milenios
he de saber que quebrar mis nubes
significa escudriñar en lo más hondo
para mostrar mis banderas y estandartes,
mi rostro arrugado
recogido en el portal abierto
de los huertos oscuros.

Si desde la atalaya confusa que dominó mi orgullo
solo alcancé a divisar paredes de argamasa
de un único e incompleto castillo desconchado,
he de aprender la lección de anacoreta,
olvidando mis torres,
derribándolas,
y, volando a ras de suelo,
descubrir la presencia ignorante de mi verdad,
mi sinceridad de hombre perdido,
la consistencia del tiempo en el latido
del polvo de la tierra humildemente abandonada,
el chasquido del fuego que pronuncia frases suaves
desde el afán de su madera seca y viva,
la oración olvidada del pescador de almas
o del noble voluntariamente transformado
en pordiosero prodigioso de la Fe.

3 comentarios:

  1. Extraordinario poema, José Manuel.
    Te felicito, poeta.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Maria. De todo corazón. La verdad es que solo se escribir lo que siento....

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    2. Muchísimas gracias Maria. De todo corazón. La verdad es que solo se escribir lo que siento....

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