jueves, 28 de abril de 2016

SIETE AÑOS Y UN DIA


Desvanecen trasgos tras de las paredes,
las brujas reniegan de crear ungüentos.

La infancia se borra en chistes y cuentos,
al lado del fuego,
que el abuelo narra volando los dedos
sobre las hogueras en noches eternas
de eternos inviernos.

No queda en el pozo de antiguos deseos
el berrido grave del arado huraño,
ni tampoco lluvias mojando la paja,
salpicando el tiempo.

Por los setos verdes de su vieja aldea
despacio se van las viejas leyendas
hechas un ovillo,
dentro de maletas que corren, huyendo.

El acero espera mutilando orgullos,
quemando abandonos,
calzando zapatos de suelas de goma
ante escaparates de reflejos grises.

Se olvida en aceras la presencia clara
del río vibrando,
el acento dulce de viejas canciones
que arrullaron nidos.de pájaros blancos
entre los pinares.

Gobierna su aurora el humo escaldado,
sus tardes sonidos de metal rugoso,
se esparce en su oído infierno de voces
que apuran relojes.

Corre hacia la escuela con la prisa lenta
de libros que pesan sobre la conciencia,
y cierra sus ojos a la algarabía
de trotes urbanos que violan los días
de días hermanos de vientos revueltos.

Se muere la infancia prematuramente,
madurando a golpes
de bombillas rojas, amarillas, verdes,
que habitan el alma muerta y revoltosa
de calles gastadas.por pies insurgentes.




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9 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias Alfredo. En estas líneas hay mucho de mi.

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  2. Siempre en una poesía hay sentimientos de uno. Un abrazo

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    1. Si. Así es y así ha de ser. Siempre sinceros. Un abrazo.

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    2. Si. Así es y así ha de ser. Siempre sinceros. Un abrazo.

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  3. ... el acero espera mutilado orgullos, quemando abandonos...
    Sobran mis palabras.
    Siempre abrazos.

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  4. ... el acero espera mutilado orgullos, quemando abandonos...
    Sobran mis palabras.
    Siempre abrazos.

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