miércoles, 4 de mayo de 2016

ELLA



Ella,
cantora perspicaz de mis temores,
cómplice de las imágenes
que hicieron girar la rueda de mi voz,
mujer de ojos de emoción diáfana,
narradora en sus pupilas
del amanecer rojizo de un verano de furias.

Ella,
hembra dulce de escalera atormentada,
amante de las noches de lluvias
y del lodo de los caminos infinitos,
residente en la sabana más profunda,
pintora en tantas madrugadas
de todas mis arrugas.

Ella se fue
dibujando con su rastro mi mirada nueva,
dejando mi orgullo moribundo
prendido entre sus ramas austeras,
se fue
danzando al compás de su llanto,
buscando entre las piedras
la sublime urgencia de sanar su magia.

2 comentarios:

  1. y la pregunta del millón ¿qué hizo o qué haría él? transformando estos maravillosos versos como dueto.

    Un fuerte abrazo, paisano.

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  2. Ella fue la que me convenció del valor de mis palabras. Sin ella es probable que no hubiese escrito poesía. Pero hubo de irse, pidió marchar, y lo acepté. Quedo su semilla.
    Un gran abrazo, mi paisano.

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