sábado, 7 de mayo de 2016

SOBRE TU ÁRBOL


Al árbol subes,
y en él te hospedas
con la mirada fija al infinito.
.
Sus frutos te alimentan;
huyes,
sueñas,
te buscan,
no te encuentran.

Callada observas las estrellas,
y callada
esperas la llegada de quién quieres.

Huyes,
sueñas,
con el brillo de la Luna
restañando tu silueta.

Tus espacios se engrandecen;
observas,
callas,
tus ojos atenazan horizontes.

Te llaman,
no respondes;
no precisas
que te citen por tu nombre.

Elevada entre las ramas
recuperas el encuentro
de la luz que te deslumbra,
la sorpresa de sus rayos generosos,
como el alma que construyes
cada noche en tu atalaya,
niña dulce de ojos tristes.

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