domingo, 22 de mayo de 2016

PIEL DE ROBLE


Mi árbol antiguo,
mi viejo roble,
renacido en tu colina en Primavera,
que me dictas en el envés de tus hojas
los secretos más profundos;
haz que el aire hable en ti,
que te dé voz para contarme
en cada frase tuya nunca oída
lo que sientes,
lo que vives.

Nárrame a través de tus raíces
cómo es la tierra niuestra
que te envuelve,
para sentirte en mi,
para gozarte,
para darme la paz que ahora presiento
en cada resquicio suave de tu tronco.

Con la lluvia que golpea en cada rama
de tu humilde estructura centenaria
me hablas con la calma de los tiempos,
con el Sol que te da luz
en tus nidos y en tus brotes
de tu juventud en tantos años renacida
dibujas en mi alma trazos nuevos.

Viejo amado, roble viejo,
perspicaz anacoreta de los bosques,
anciano redimido por los años
de tus musgos sabios y tus hiedras,
canta con mi abrazo
la eternidad de la sonata de tus sendas,
sé mi albergue cuando llegue el día
en que sean mis cenizas
alimento de tu herencia.

6 comentarios:

  1. Bellísimo poema, José Manuel.
    Te felicito.
    Un abrazo.

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  2. El viejo eterno roble.
    Buenas noches

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  3. El viejo eterno roble.
    Buenas noches

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  4. Maravilloso poema a este árbol casi milenario. Un abrazo

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    1. Es el ciclo constante de la vida, el ciclo de la naturaleza.... y nosotros, humanos, olvidamos a menudo que somos parte de ella, no sus dueños. Estamos sujetos a sus ritmos y energías.

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