sábado, 21 de mayo de 2016

TIENTO Y TACTO


Caen las horas tal y como antes han caído hojas
en revuelta estación que entre señales
se fragua candente como el hierro.

He perdido en estas eras
muchas llaves que no me corresponden,
esgrimido los insultos
como argucias y argumentos,,
compilado confusiones
en un escapulario de vidrios estallados,,
he ocultado a la esperanza
la verdad de mis estancias secretas,
oteado desde los cerros muertos
mi ceguera adjudicada a los demás.

He redimido desde un púlpito reseco
la voz que a mi me he impuesto
en el temor de pronunciar
el sonido confundido de mi propio nombre,
he dibujado mi contorno
con un pincel de cerdas finas
arrancadas pelo a pelo de mi piel,
he sido el vigilante hueco
de las sombras escondidas en mi rostro.

Ahora tú me anuncias este camino largo y voluntario.

No clavo puntas en el corazón de las fuentes,
no yerro flechas lanzadas al espacio,
no tallo la madera de mi tronco
con extrañas gubias de tristeza.
Busco en el silencio propio y ajeno
reducirme a la ausencia  de mi mismo,
arqueado en la ternura de tardes de mis lluvias,
hasta ser perdonado y perdonar.

Busco ser hijo de las nubes,
para llorar desde ellas con vosotros,
vivir inflando mis pulmones
con el viento que en mi boca se introduce,
beberme a sorbos largos la mar,
transformarme en flor de arena
persistente en sal y brisa.

Ahora tú desde tu lugar de vida y lava
lees cada verbo antiguo
con el afán de interpretar
en mis rectas las banderas que he tendido.
Desde tu ladera ardiente tú,
nacida en Sur siendo del Norte,
curtes las  líneas de fronteras
de mis viejas pasiones relatadas.
Me interpretas en tu lectura libre de las almas,
cuentas mis mil gotas de miedos
con tu cuentagotas de la paz,
y me hablas sin yo saber como es el canto
de tu voz de acento de volcanes.

Ahora alzas estandartes,
consejos azules cual tu cielo,
levantas la  paciencia de saber cómo me encuentro
sin hacerme siquiera una pregunta,
adivinando e intuyendo mis temores,
haciendo vibrar mi confusión
para transformarla en  el compás
de nuevos pasos firmes,
ahora deshilas despacio estas vendas
que han envuelto mis dedos yertos.

Ahora lo sé.
He de volver a nacer,
ingresar al útero de Madre Tierra,
retornar transformado en niño, en sentimientos.












1 comentario:

  1. Y es que a veces es necesario desandar el camino y volver a nacer, amigo.

    Gran poema, me ha gustado mucho y lo comparto con placer.

    Saludos, y feliz lunes y semana que comienza.

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