domingo, 15 de mayo de 2016

ACOMPAÑÉMONOS


Me encuentro entre la multitud con tu mirada,
sonríes a mi ademán desvencijado,
y con un gesto me invitas a tu mesa
para templar en los lunares de tus brazos
nuestros momentos vivos.

Tus ojos se hacen un arroyo
para mi sed de hombre de sabiduría absurda,
y los míos atraviesan tu inquietud
hasta amasarla y hacerla pan de madurez.

Solo puedo pedir que nos acompañemos
hasta el estanque con el que un día
te acercaste a mi penumbra,
y sentados a la sombra
de un árbol escogido por azar
hablemos sin reloj que mida tiempo.

No sueño con que le otorgues
a este hombre sin equipaje que soy
veinticuatro horas de pasiones,
no reclamo de nosotros una unión agotadora;
tengamos la fe de ese momento
en el que en las palabras
crearemos un solo Alma en sentimientos
sin dejar de ser nosotros mismos,
y nos extenderemos
por lo profundo de nuestras avenidas.

No te solicito mil versos que nada digan,
dime tan solo con un  beso en la mejilla
o en una caricia sobre mi rostro no afeitado,
lo que sientes.

Solo sé pedir este presente
que vuele envuelto en aire entre nosotros,
la verdad incrustándose
entre la serenidad de las gargantas,
la sin medida de los minutos ciertos
transformándose en tu risa,
y que por sorpresa un simple beso
sea el que abra nuestras puertas
para hacernos alcanzar la comprensión
de quiénes somos.

No te  pido que hables siempre;
acepto tu silencio como agua amada
cuando los días de lluvias nos acojan,
y te invite a reírnos saltando sobre charcas
o a correr por las cuestas de nuestras horas
sin ningún paraguas que nos cubra.

Acepto tu compañía callada
en tus días de enojos y de dudas,
de tu tristeza y tu alegría,
en los días de tu rabia y de tu furia.

Nunca asaltaré tu mundo,
pero sueño;
permite soñar la fantasía
de tu oído escuchando mis latidos,
de sentirte dormida en el sofá
apoyando tu sien sobre mi pecho,
mientras en silencio te arrullo
y acaricio tu cabello liberado,
revuelto por mis dedos de obrero humilde.

Démonos permiso de soñarnos
envueltos en manantiales de ternura
con un libro de sonetos leído por los dos
en una tarde agradecida de Sol y mares,
con nuestros pies descalzos
caminantes en islas de olvidos,
salpicados en agua salada y poesía.

Démonos permiso para enredar
entre poemas nuestros dedos,
inmersos en los bosques y las piedras
de esos lugares que hemos de encontrar,
unidos en la voluntad de nuestra magia.

Te pido que nos hagamos compañía
sobre estos trechos rectos del camino
para acercarnos a tu estanque,
y amar reflejos
de la tierra y el cielo que mezclamos
con las aguas en paz de nuestra ruta.














8 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
  2. Hermosa inspiración musical, hermoso enlace lírico. Felicidades de verdad....

    ResponderEliminar
  3. Es maravilloso leer y sentir la sinceridad de tu alma volcada en las letras. Llegará ese día mi querido amigo, en que, en un instante mágico se encuentren sus almas y podrás gozar de realizar todo lo que anhelas.
    Un abrazo fuerte Jose.

    ResponderEliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar