jueves, 9 de junio de 2016

SIGLOS


Amaneciendo Abril sonó en mi puerta
la llamada, con golpes suaves,
de tu presencia.

Llegaste silenciosa,
calma como río,
calma como cielo azul de transparencia.

Despacio,
sin miedo en ti,
con mi miedo en las bisagras,
fui abriendo las ventanas
al aire que en tus vuelos me traías,
vientos frescos de armonía
en mí extraños,
en ti vigor de consejos y de vidas.

Y yo no comprendía,
me volvía hacia atrás,
siempre reptando,
buscando excusas imperfectas para huir,
para alejarme,
temiendo
desde el temor de saber lo que sabía:
que las luces de los siglos siempre vuelven;
que el presente nos conduce a reencontrarnos,
yo en mi, y en ti,
nosotros en nosotros,
hermanos, padre, madre,
todo aquello que el destino haya pensado
para ser en ese instante.

Desde hoy,
en este ahora que vivimos
te quedarás presente,
ahuyentada de mi
la tristeza de los siglos renunciados,
con tu alegría vigilante,
acompañante de mis sueños,
con la sonrisa plena de sabernos
almas conocidas destinadas al encuentro.

No tengo miedo.
Contigo lo temido se ha marchado,
porque sé que tu regreso es mi regreso,
porque sé que has regresado
para caminar a a la par,
mano con mano.







4 comentarios:

  1. Jose, coincidencias de la vida, esas que vienen desde siempre, como destino marcado, si está escrito, ha de suceder...En cada palabra está una parte de ti, gracias por compartirte al mundo.
    Un abrazo.

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  2. Viviana, así es. No hay casualidades, y las razones son hermosas. Gracias por compartir también tus sentimientos con el Mundo. Un abrazo.

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  3. Si, con la sonrisa plena de saber-nos...

    Besos.

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    Respuestas
    1. Aprender siempre de los demás, ser reflejo constante. Y seguir caminando, en la prudencia del conocimiento pleno de las almas.... todos somos Uno, todos somos iguales y lo mismo, todos.....
      Besos.

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