jueves, 21 de julio de 2016

PADRE



Concebidas en el deseo de ser nuestro deseo,
nacidas en las coordenadas de fuego y aire
con vuestros ojos impulsados
a comprender instantes diminutos
desde la querencia de vuestras cunas.
Escogidas por la fe de los milagros que se cumplen,
marcadas en el nombre con mil razones para amaros.
Me hube de transformar en vagabundo de manos heridas,
con mis dedos puliéndose entre el metal
que nos ayudase a escapar de la pobreza,
escogí mi marcha para aliento de vuestra juventud
y de vuestro crecimiento sin temores.
Me hice huraño envuelto en rutas perdidas,
convencido por el falso poder
que los hombres consideran esencial y necesario
para medrar sin temer por sus vidas vaciadas.
Me perdí y os perdí a la velocidad que desgasté
mi condición de arquero de noblezas,
asumiendo la riqueza como germen del amor,
convencido de comprar con mil monedas
vuestra voluntad de comprenderme necesario.
Erré cientos de veces,
perpetué entre cornisas la pereza de sentir,
arrinconando en mi habitación perdida
el rencor de no conocer siquiera mis destinos.
Callé tanto, y tanto y tanto tiempo.
que sé que vuestro pensamiento se resume
en la idea vaga de que, descarnado y prófugo,
soy ave que no regresará jamás al nido,
que creéis que mi refugio es olvidar
la imagen y la voz que vuestra infancia
dejó grabada eternamente
sobre esta frente despejada que los años
han ido acrecentando sin demoras.
No hablaré aún.
Espero convertido en artesano de los verbos.
Sé que los vientos de cien historias compartidas
han de borrar los tiempos de las falsas sensaciones,
madurar desde nuestra voz callada
para afirmar más adelante
que sigo siendo aquél que libre os quiere,
que libres os ama,
aquél que en su soledad camina reflexivo
esperando que los tiempos que devienen
demuestren con los hechos,
y desde mi mudez,
mas que cualquier frase sin sentido,
aquél que algún día esgrimirá la voluntad presente
de escuchar vuestras dudas y preguntas,
sin confiscar ningún espacio propio,
compartiendo los instantes voluntarios,
las sonrisas y las penas,
despidiendo los despojos
de los llantos provocados por las lluvias
de los odios.




























3 comentarios:

  1. "despidiendo los despojos
    de los llantos provocados por las lluvias
    de los odios".

    En esos versos reflejas un todo.

    Un placer volver a leerte, echaba de menos tus entradas, siempre tan bellas, escritas con tanto arte.

    Felicitaciones, Poeta.

    Un beso.

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  2. Sin duda alguna, mi querido Jose, quien se desviste y muestra la desnudez de un alma con tanto arrepentimiento y Amor en esa hoja de la vida, merecer ser digno de ser leído, sentido y comprendido.

    Gracias por compartir unas de las letras más hermosas que han llegado a mi corazón, pues el silencio no es merecedor de ellas.

    Te felicito.
    Siempre abrazos.

    ResponderEliminar
  3. Sin duda alguna, mi querido Jose, quien se desviste y muestra la desnudez de un alma con tanto arrepentimiento y Amor en esa hoja de la vida, merecer ser digno de ser leído, sentido y comprendido.

    Gracias por compartir unas de las letras más hermosas que han llegado a mi corazón, pues el silencio no es merecedor de ellas.

    Te felicito.
    Siempre abrazos.

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