miércoles, 28 de septiembre de 2016

ESPACIOS ABANDONADOS

Miro alrededor, y busco entre los espacios que pensé ocupar, y que despacio voy abandonando, otros espacios que por tiempos creí conocer y ahora conozco, Y no siento míos.
Miro a los que se arrogan la verdad, los que hablan de caminos correctos para disimular la incerteza de sus propios pasos, que usan sus verbos y pronombres para fundar la confusión en sí y en los que desbordan fantasías de lecturas inseguras.
Escucho voces que afirman amores banales, o que los sueñan, y que en sus palabras buscan halagar sin pausa para ser halagados. Palabras de aquéllos que fingen tristezas sin querer reconocer sus ansias, sin entrar en sí mismos hasta saber cual es su auténtico dolor y confesar sus penas ciertas.
Percibo la humildad de los que se sienten poetas y narran sin buscar ser más, porque saben que muchas veces lo que parece sumar resta, pero a un tiempo siento el aullido de los lobos disfrazados de corderos, que buscan su alimento devorando a los que a través de sus palabras liberan la sinceridad sin adornos de bordados de oro y plata
Escucho hipocresía, medias verdades que tienen el tufo de la cobardía, refugiándose tras de las cortinas de habitaciones frías, aún cuando el narrador nos quiera convencer de la luz intensa que entra por sus ventanas.
Y creo, desde este espacio que voy abandonando, que los juegos malabares no son mi vocación, y que desato desde este día el lazo que me ha unido a muchas redes.
Quién me sienta que me lea, sin razones ni alabanzas. Me deslizo en el camino de la palabras silenciosas.















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