sábado, 24 de septiembre de 2016

HABLA CON NOSOTROS


Desde la escritura de sus remos
hasta la esencia salina de sus brújulas
residen empotrados en las radas
los correos que redacta con apellidos de medusas
y caligrafía recta de mujer experta en vientos.

Todo es en sus fondos conscientes
pues es la mar añeja,
acento central de los sargazos,
boga suelta de colores viejos.

Todo es la mar;
desde sus islotes descalzos,
en su risa de gaviotas,
en la voz de sus buques encallados,
escorados sobre las cuerdas raídas.

Todo en ella arena y algas;
zozobra que armonizan reflejos noctámbulos,
marismas y escollos durmientes,
hasta el despertar súbito
de astrolabios de humedad callada,
con la canción del Noroeste replegado
sobre la plata de su manto
de eternidad de estelas luminosas.

Sentados sobre el granito herido
hemos hoy vuelto a palpar
en los sargazos sarmentosos el afecto,
a escuchar en su voz viva
el nicho inmortal de la entereza.

Han vuelto a hablar las olas.

Han vuelto para dialogar con los cormoranes,
espectadores desde las estacas
de los fondos velados,
para brincar con conchas y caracolas
que aparentan muerte
pero aún respiran la sensatez
del calcio y de la sal.

Han regresado a nuestras manos sus sílabas
a pronunciar nuestro apellido,
el que en esta existencia premiosa
habíamos negado y olvidado.

Han retornado para hablar de ti y de mi,
de los días dolientes
en los que perdimos nuestro albedrío,
de nuestro oleaje de ida y vuelta,
de la resonancia conjunta
hospedada bajo un mojón
marcado por medio siglo de inquietudes.

Ha vuelto la mar
a nuestros dedos engastados de desidia
para hacernos convivir
con lo que se supone inerte,
para tallar un costal
con la quilla vieja de nuestra nao.

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