jueves, 20 de octubre de 2016

CARACOLAS



Presintamos caracolas
que canten en su entrega nuestra entraña,
adivinemos bocanadas de memorias,
describamos ángulos que horaden con sus pasos
la simpleza del reguero de huellas escabrosas
que sus aguas devoran al instante.

Contemplemos como se alza con su voz el temporal
en el remolino de sus olas afligidas,
describamos con la frente alzada
hacia antiguos laberintos
el aroma a barco viejo
varado sin su quilla ni timón.

Sin temernos,
buceando a pulmón libre,
extraigamos de los fondos abisales
nuestro segundo armónico,
anémona con la que desvanecer
enfermas singladuras áridas de antaño.

Sin tenernos
florezcamos en el júbilo de las profundidades.

Rotemos sobre el lago enrolados de misterio,
orientadas las miradas
hacia el contorno de la atmósfera cercana.

Curvemos en un giro los compases del coral
orlando de sencillez lo conocido,
pues debemos conocer la redención de las siluetas
reclinados sobre la costa primitiva,
pues hemos de iniciar sin pavor la travesía
vestidos de un vaivén de espuma blanca,
y en nuestro segundo imaginario
estibar con toneles de aventura
las bodegas del navío
que despierta de una helada de milenios.

Transformémonos en eternidad
que reúna en su cónclave todas las estrellas,
no existamos un segundo,
seamos caracolas residentes ante el mar,
escuchemos cómo explican,
con un leve movimiento de sus rizos,
lo pequeño de una ausencia en su presencia,
escuchemos cómo narran,
sofocadas por su risa de alcatraces,
cuántas sombras se han rendido a su coraza.

sábado, 8 de octubre de 2016

SOBRE LA ISLA

Te encierran otra vez en un rincón angosto,
y desde esa celda vuelas,
gorrión que te internas entre anhelos
de veinte años imaginando sin cesar
un mundo blanco y negro,
sin distinguir ni disfrazar el origen
ni la meta de tus pasos.

Quieren borrar tu nombre como rompen tu mensaje,
con un número mudo,
pero el hombre subsiste en las ideas,
no muere cuando se alimenta
de la verdad de vivir la igualdad de los deseos,
y los barrotes no te inhiben
si los conviertes en hilo transmisor de tus correos.

Van flotando tus palabras
a la búsqueda de las palomas mensajeras
que las acerquen a los guetos
de nuestros hermanos apresados
por las leyes engañosas,
hasta dar su fruto en las chabolas de hojalata
y en la libertad que se les niega.

Eres tú, prisionero libre,
el condenado al exilio en el templo de su mente,
aquel a quién se abren los oídos a la escucha,
aquel que es escuchado en su silencio
a la espera del instante y la señal
para izar las banderas hacia el aire
de nuestros universos indistintos.

Eres tú,
desde tu silla de las mañanas sucias,
necesarias para la redención del hoy
que brillará  entre tus canas vigilantes.

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martes, 4 de octubre de 2016

HABLAME (II)

Háblame desde tus pupilas de tu rebeldía,
perdida entre tu infancia
que aún perdura en cremalleras,
humilde y escondida.

Nárrame desde tus manos
cómo es el tacto de la suavidad del Mundo,
el roce de tus pasiones ocultas.

Cuéntame desde la flor de tu boca
cómo es el amor de tus besos,
cuán largos son el temor y el placer.

Poséeme despacio,
como los jazmines,
escálame como un arco iris
que resbale en nuestros cuerpos.

Arráncame sin miedo los harapos,
agita el Universo en tus pestañas,
agita mi conciencia en tu mirada.

Conquístame sin prisa,
oblígame a ser quién soy,
y el vaivén de tu cuerpo enfebrecido
desatará este nudo apasionado.

Alcánzame,
encadéname otra vez
a tus ojos, a tus manos,
a tu acento de caracola lejana.
Aprésame con tu cabello,
enrédame en tu memoria de lunas,
haz que vibremos esta noche
en haces de luz,
en un instante que perdure para siempre.