jueves, 20 de octubre de 2016

CARACOLAS

Presiento caracolas que cantan en la entrega de mi entraña,
adivino bocanadas anchas de memorias,
describo ángulos que horadan con mis pasos
la simpleza del reguero de huellas escabrosas
que sus aguas devoran al instante.

Contemplo como se alza con mi voz el temporal
en el temido remolino de sus olas afligidas,
devoro con la frente alzada hacia antiguos laberintos
el aroma a barco viejo varado sin su quilla ni timón.

Ante nuestro mar resido;
él me explica con un leve movimiento de sus rizos
lo pequeña que es mi ausencia en su presencia,
él me cuenta sofocado con su risa de alcatraces
cuán escasa es mi maleta antes completa,
cuántas sombras se han perdido en su coraza;
yo lo escucho,
lo interpreto, lo interrogo, lo comprendo,
atizado por su réplica del fuego inacabado
e incendiado de lamentos olvidables.

3 comentarios:

  1. La insignificancía del ser, se vuelve extrema ante el mar. Que nos regala su fuerza y nos escucha tan encarecidamente.

    Un abrazo

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    1. Lo diminutos que somos, pero también grandes por comprenderlo. El pensamiento bien utilizado es un don y una virtud, si nos ayuda a conocer y conocernos.
      Un abrazo.

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