miércoles, 9 de noviembre de 2016

ALFA Y OMEGA


Llegó el día.

Sintamos como el aire inflama manantiales
y velas que antaño fueron yermas,
sintamos que se desmenuzan versos
albergando el arma cargada de futuro
que el poeta en su soledad cantó.

Aceptemos la verdad de nuestro llanto
como el eterno creador de vida
que ha de regar la tierra abandonada
y restaurarla en su virginidad lindante
con las hiedras de los muros engañosos.

Envolvámonos con las penumbras
entre árboles que lloran pesares con su ámbar,
y veamos el umbral de las mañanas
al abrir nuestras manos con el tacto
de las mariposas de Octubre y sus mensajes.

Al despertar los mirlos que las sombras niegan
vistamos nuestros cuerpos de azul,
nuestros rostros de vigilia,
las espaldas con recuerdos y alimentos,
los pies con viejas sandalias blancas.

En los días en que el Diluvio se entrometa
no detengamos nuestro aplomo en esta ruta
para otros hermanos sueño de finales,
para nosotros inicio de caminos
que el amor descubre en nuestras huellas.

No huyamos,
pues la fuga que tantas veces fue aceptada
no es la puerta que hemos de entreabrir,
pues estos días que se acercan
serán para voltear los arraigos y los miedos
de nuestras herencias primitivas.

Recordemos
que no necesitamos ver los pájaros,
que su trino nos confiesa dónde están,
y que en el velo que se quiebra en las estepas
distinguiremos en la vibración del alba
la pureza del Sol en plenitud.

Hagamos acopio de olores y colores,
aún mas de visiones y sonidos,
posemos en los cruces de senderos piedras sabias,
en prados donde florezca el azafrán silvestre
y el laurel extienda bravo su raigambre.

Vaguemos
entre los témpanos de estas madrugadas.

Habrá después un instante para el agua,
otro para el viento,
tantos para el calor y para el hielo
como nosotros queramos regalarle a nuestro avance.



2 comentarios: