viernes, 18 de noviembre de 2016

LAS PUERTAS DE MIS NOCHES


Alzo mis manos hacia tus manos conocidas,
las que entre sus roces descubrieron 
la sapiencia de haber sido en lo remoto 
dedos uncidos para la experiencia mutua.

Alzo la vista para abrazarte
como lo harían las colinas 
al Sol cuando se esfuma envuelto de temores,
apenas recubierto por sus bosques parlanchines.

Me abro a tu alma, 
te abro mi voz, 
y nada pido.

Le entregaré a mi timidez estas coplas de nostalgia
cuando se anuncie en el regadío de tus ojos
que tu presencia me acompaña
entre los árboles cómplices de mis palabras viejas,
sobre los arcos de mis noches silenciadas,
cuando se confirme entre los riscos que vendrás conmigo
para atravesar las puertas que he entornado
en las laderas de mis noches,
y aún más describiré
con nuevos renglones áureos,
si alcanzamos a asir nuestras cumbres compartidas
que en el rubor de las tardes se conviertan
en filigranas de sonrisas,
y en el tacto descubramos 
que en tus caricias
anidará por siempre el clarín de las estrellas.









2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias Maria del Carmen. Es como siento, y a veces hay palabras para contarlo. Un gran abrazo para ti.

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