domingo, 15 de enero de 2017

LA MIRADA DE LOS PECES


He tardado en comprender
que a la alegría  le corresponde trepar cada tarde
entre las ramas de un árbol diferente,
que se la observa en cada nido en sus alturas,
que la felicidad se presenta descalza
brincando sobre surcos abiertos
en el sembrado del cereal sagrado.

He tardado en aprender
que vivir es desnudarme y sumergirme
sin miedo a la mirada de los peces,
que habrá tiempos en que me dejaré llevar
en la placidez de un río suave
y otros días en los que agotaré mis brazos
enfrentándome a la rutina de las aguas,
que serán abundantes los instantes
en los que mis velas inflamadas de suspiros
me obligarán a navegar contra corriente.

He alcanzado a descubrir
que para emprender caminos
he de borrar los antiguos pasos del dolor
y germinar latiendo en los desiertos
y en la austeridad de los oasis,
que el volcán necio que en mí yacía
reventó de intolerancia,
que los laberintos del fuego
siempre tañen las campanas de la infamia.

Observad mis pies,
como se acercan fríos por la escarcha,
pero mirad mi alma ardiendo
en combustión lenta de anhelos,
mirad cómo me acerco
hablándoos a través del vuelo de las garzas.





3 comentarios:

  1. Jose, leerte me inunda de emoción, creo escuchar tu voz en el viento para que se esparza como semillas en los campos. De tanto sonar una campanita, poco a poco se voltean a mirar.
    Gracias por estar en estas letras.

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    1. Viviana.... Ya sabes que reniego de las alabanzas. Nunca me han gustado, y aún menos en las redes sociales.

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  2. Que gustazo da leerte ..querido José...
    Es tan verídica la metáfora....fantástico!!!!

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