miércoles, 15 de febrero de 2017

SALMOS DE LAS AGUAS VERDES (II)


Con tu tamiz filtras las líneas de las olas,
y yo me hago marinero descalzo
en la fortuna de encontrar entre las redes
que entre sonrisas me regalas
la abundancia de la pesca que le entregaremos
a la esperanza de los que pueblan nuestra costa.

Conoces cada arista mía
cuando respiras en mis pensamientos
y con ellos como mimbre eterno
tejes cestos de presencia silenciosa,
y cada sonido es un mensaje
que enlazas hacia la conciencia que en mis vidas se detiene,
que arranca después a trompicones de sabiduría
cuando lanzo por la borda los viejos remos.

Cuando callas también te escucho;
te recito en las arenas de mis huellas
y en la energía comedida de las tardes
de las estaciones de intensos lugares mutuos
que en cadena de tiempos fueron pesadumbre
del canto caminante de romeros.

Sabes que me escurro entre los versos,
que le rezo en las mañanas un responso
a la altura casta de estos montes ancestrales,
sabes que hay momentos
en los que tallo mi madera humilde,
también que lijo orgullos que se pierden
desbastados por la sincera firmeza de tu gubia.



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