jueves, 23 de marzo de 2017

EN TUS DEDOS


A través de tus telares
veo resucitar los días,
despierto con tu balada.

Dime,
esposa de los juncos,
dónde acomodas tu lecho
de ocaso de primaveras.

Tus manos evaden arroyos
para desembocar traviesos
en vértices de tus pestañas.

Dime,
amada de albas,
cuáles son los secretos
que conmueven serranías.

En la costa extiendes oro
con el roce de tu nácar
para convertir en verso
tu canción de caracolas.

Dime,
mujer de tardes del Norte,
cómo utilizas la magia
embalada de templanza.

Tus pasos sobre las rúas
borran el vapor insano
de las callejuelas áridas.

Dime,
dama de helechos,
dónde guardas las tinajas
con las que lavas mis ojos.



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