lunes, 6 de marzo de 2017

CON EL PERDON


Con el compás de antiguas danzas que se alejan,
con el vaivén de nuestro mar aquella noche,
con el temblor de tus labios y tu cuerpo
te recuerdo.

En los minutos que vivimos tantas vidas,
en tu gozar y el mío, en tanto fuego
compartido entre las olas que nos vieron
te recuerdo.

Como niños que despiertan nos buscamos
persiguiendo en el placer sin cobardía
el huir entre los miedos del pasado
y escribir sobre cien noches mil poesías,
confesar ante el ayer nuestros pecados,
redimir abrazados los dolores
de dos almas, de dos seres, de dos vías
diferentes y unidas por momentos
en desnudez de complejos y temores.

Porque las penas ya han caído
nos dejan la distancia y la añoranza
de nuestros pechos unidos, frente a frente,
alejándose despacio, suavemente,
sin ruido ni clamor ni soledades.

Todo pasa, todo queda, y te recuerdo,
y guardaré en mi memoria tu presencia,
la bendición de tu cuerpo apasionado
y el volar de aquellos tiempos que se alejan.

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