lunes, 24 de abril de 2017

AQUÍ


Me quedo aquí,
vestido de algodón, lino y helechos,
lavando los recuerdos
con los sonidos de ancestros,
convertido por azares del destino
en beduino extendido sobre alfombras verdes
hasta hacerse mi aposento de fortunas.

Aquí permanezco en mi quietud,
ato en el embarcadero de instantes serenos
la luz de blancas tardes,
echo cuentas con mis uñas recias,
y por veces me desnudo y me descalzo
o remuevo con mis viejos zuecos
la soñada tierra arada de mi juventud,
escurrida entre los dedos
cuando embadurnó con su saber
mis plantas de nómada aturdido.

Búscame si así lo quieres
aquí, donde me quedo,
en esta morada de parsimonia sustancial,
aceptando las rutinas
de mis días alternados de grises y brillantes,
aquí donde son miles los ríos,
millares las montañas,
millones los árboles,
donde las estrellas buscan el reflejo de la  mar,
aquí donde he olvidado
la añoranza primitiva del desierto.



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