jueves, 13 de abril de 2017

MUJER DE CALLES HÚMEDAS




Quedan las estampas ciertas del plañir de tu pueblo,
la parábola inquieta de tu perfil
empapándose de las gotas voluntarias de tu lluvia,
tu propio llanto de meseta
dictándome razones para amarte
ante la mar rendida a nuestros pasos,
queda mi fuente abierta,
adivinada por ti
en las mañanas de aquel Julio adormecido.

Guardo de tus senderos rotos el perfume,
el equilibrio de tus tiempos
en la pléyade inocente de tu garganta,
guardo y encumbro tus lamentos,
la sugestión perfecta de lo imperfecto
en nuestros ojos agotados,
hebras que fueron unidad de dos orillas.

Dejo dentro de mí un altar para el recuerdo,
mil secretos guardados
acostados en mi lado cauto,
tu calidez en una estancia de mi alma,
prendido me quedo en una llama
que me ayude a seguir viéndote.

Verte como eres,
contemplarte como siempre quise hacerlo,
como la niña que creció involuntaria,
mujer alimentada de renuncias y jirones de tormentas,
amamantada en unos pechos secos,
dama de combustión y dolor en la mirada
para el duelo insistente de su selva,
mujer de acorde suave
cubierta con su capa lánguida de historias,
mujer que siempre serás
niña y círculo generoso de tus calles húmedas.







4 comentarios:

  1. Me gustó mucho este poema. Tiene mucha fuerza.

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    1. Muchísimas gracias por leerme y comentar. Tiene la fuerza del sentimiento.... solo sé escribir desde él.Un gran abrazo.

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  2. Respuestas
    1. Gracias Claudia Patricia. Es el justo agradecimiento para quién me llevó a la poesía, a la mujer de tu tierra, y al amor que siempre me entregó. Abrazos de palabras para ti.

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