domingo, 16 de abril de 2017

VIVAMOS


Vivamos donde cualquier vacío
se convierta en pupitre de nombres grabados
con un buril de punta roma,
leamos en ellos
la gerencia de los arrabales del alma.

Callemos cuando nos ordenen no hablar,
cribemos los momentos
en los que la memoria nos demande
la catarata de una frase,
de una palabra.

Seamos el fortín de los gestos milenarios,
el compendio de los cismas ciertos,
volemos bajo siguiendo el surco
de las olas que perecen,
amainemos en la dársena de nuestros puertos.

Construyamos barcos para nuestra fantasía
como un Noé contemporáneo,
redactemos cartas sin destino
con la tinta que,
olvidada en los cajones,
calmará la sorna del augur de los naufragios.

Calculemos el valor de cada sílaba
pesándola en una báscula de orfebre,
podemos la ilusión de los jardines
hasta verlos reverdecer con nuevas hojas,
reguemos huertos de clemencia
con los brazos entregados
al invierno inclemente.

Roguemos,
oremos,
por la plata de los días presentes,
por el óxido de aquéllos que se postran
a los pies de la locura.

Seamos por veces correa transmisora de fonemas,
otras la voz entre los pinos,
alazanes que calcen herraduras de madera
fajándose en las lides
de la contienda de la paz de las ideas.

Pues a veces quienes somos
ha de volvernos mudos
para recitar un millar de pensamientos,
limpiar la corteza de nuestro árbol
y continuar henchidos de razones,
hemos de cortar con tijeras áridas el cielo,
o atar ante nuestros pies un hato cuerdo
de versos en caída libre.

Y nos parecerá un abismo
lo que es aire respirado de la vida,
por veces respirar se nos volverá sima,
estancia donde filtrar truenos
o camuflaje para un grito de cansancio
en nuestra carrera estrepitosa,
o sentirnos el pulgar de un niño
donde enredar los horizontes.

A veces una duda
nos transformará en coro valiente
con el que despedir pasados,
y convertirlos en recuerdo de alegría
cuando nuestras llaves se detengan
ante las puertas que abriremos
de par en par a lo intuido,
y unas sandalias rotas
serán abandonadas en la arena
para confirmar el caminar,
descalzos.

6 comentarios:

  1. Vivamos de esa manera, sí, forjando y creando sin perder la ilusión. Magníficas letras querido amigo. Un gran abrazo.

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    1. Gracias siempre a ti Marina. Vivamos así, respetando y comprendiendo. Un gran abrazo.

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  2. Poesía grande la tuya, amigo José Manual. Capaz de ponerles alas a las tempestades y naufragios de las almas, para elevarlas hasta el cielo a pesar del lastre voraz de los días y las noches de nuestro diario vivir.
    Felicidades. Un abrazo.

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    1. Gracias de nuevo, José Luis, por acercarte hasta ésta mi casa.
      La vida la siento así, quizá porque el tiempo me ha enseñado a ser paciente y a comprender que aquella ansiedad que a menudo tenemos los humanos por controlar cada centímetro de nuestros pasos es una entelequia que nos conduce a la infelicidad.
      Un gran abrazo.

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  3. Precioso viaje hacia el centro del ser humano con sus vaivenes. Maravillosa descripción. Un abrazo

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  4. Gracias María de los Ángeles. Pienso que el primer paso para conocer a los demas y obrar con equilibrio es el propio conocimiento. Habrá quien piense que esto que digo es egoísta, pero nada más lejano. Aceptar nuestros defectos y los momentos de dudas o dolor nos ha de ayudar a ser tolerantes y comprensivos con todos. Un gran abrazo.

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