viernes, 5 de mayo de 2017

ES POR MAYO.....



Tú eres quien mejor conoce´
las razones por las que este infante
no deseaba ser ciudadano en esta Tierra,
quien sintió la alegría y la dureza de nuestro parto
en un cuarto de pobreza y soledad,
el dolor en tu vientre acuciada entre las sábanas,
tú quien sabe de mi primer llanto provocado,
de mi reposar sobre tu pecho
en aquel viejo colchón de frío y paja.

Recuerdas las dudas de mis pasos,
mis balbuceos exigentes suplicando que acercases
la cucharilla de alpaca hasta mis labios,
templada con el misterio de tu fuego la ternura
en la mixtura de la harina y de la leche,
tú, la cuna de mis noches,
maestra sin escuela de mi primer abecedario.

Conociste el día en el que abandoné ilusiones
con aquella bicicleta de ruedas deshinchadas
dejada en un rincón de tu memoria,
el momento en el que escondí el amor
en el secarral de lo solemne y lo vacío,
cuando dejé morir la palabra pensando hacerme fuerte,
obligándome a no llorar,
con un corcho impuesto a la botella de sentimientos,
pensando así ser hombre
siendo aún niño.

Y me viste dormir mil días
abrigado con la oscuridad de mi corbata,
nudo fatuo con el que oprimí mi cuello
como sostén de pereza de mi mirada intransigente,
me viste enterrado en vida
dentro de un ataúd dorado,
y volviste a ser consuelo de momentos tardíos,
frases sabias con silencios cuerdos,
otra vez maestra
de los tiempos del renacer entre las lágrimas,
otra vez paciencia
de mi rebelde desconocimiento de los campos
narrados con tus dichos.

Han vuelto, Madre,
a ser vidrios nuevos tus ventanas viejas,
he vuelto a las puertas de tus ojos claros
consagrado en lo sincero de encontrarte,
has vuelto a mi
aunque nunca te fuiste,
he vuelto a tus ventanas para pintarlas con el tiempo.
































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