sábado, 6 de mayo de 2017

SIRENAS DE ARENA GRIS


Hombres de uniforme desfilan al norte
por las callejuelas de nombres suicidas
armados con sombras prestadas,
druidas de arrugas borrachas duermen en los bancos.

Alcohol de noches perdidas espanta clemencias.

Niñas encajadas en corsés de acero
agreden a mendigos con los pies borrosos,
jóvenes tatuados con letras de guerra
queman bibliotecas para huir del frío.

Ladrones del odio revientan los quioscos.

Aspersor intruso vomita en esquinas,
colillas de plata inundan con fuego las grietas,
suspiran peatones heridos sobre las señales,
derriten de envidia espejos de hielo.

Guitarristas mancos encogen la música.

Seto mudo envuelto en papel de lija
llama en su delirio al río extraviado,
aguas amarillas gritan reclamando truchas,
luciérnagas torpes cantan sus alarmas.

Sirenas sin mar se pintan de rojo.

Vendedores de carne de sierpes
azuzan las cuerdas del perro del hambre,
cazadores calzados con piel de venganza
escoltan las noches de los sumideros.

Barcos de ignorancia navegan los jardines.

Lámparas dementes insultan el hierro,
cobardes de aceras estiran asfalto,
un café bosteza los sorbos de cuerpos dormidos,
urracas saquean bombillas fundidas.

Las vidas con prisa anuncian la muerte.

















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