lunes, 29 de mayo de 2017

POR LIBAR TU MIEL


Sabes que por veces soy candado
del canto anciano de un abad cansino,
armario para un alma de esperanza
y yugo atado al arado de los versos.

Sabes que enajeno temporales
y templo Lunas desde mis tiempos idos,
que guío la timidez de mis palabras
sobre un cordel mecido por el viento.

Sabes que me descalzo cada tarde,
que ante ti cada mañana me desnudo,
liberado para abrir mis viejas puertas
ante las orillas de tu sueño.

Sé que eres canción de ola ligera,
arcón de recuerdos decrecientes,
a veces dudas dormidas de tu almohada
y amanecer repleto de mensajes,
sé que en tus cabellos hay un nido
de musgo blanco y mirlos verdes,
que nace tu sonrisa de las aguas
y alcanza en curso suave
mi cántaro inocente.

Y es ahora que pido permiso para hablarte
de cómo en mi flota el aleteo
de las mariposas cuando rompen
nuestros silencios,
decirte que me agito como abeja
cuando libo la miel que tú liberas
desde la flor dulce de tu cuello,
de cómo me envuelvo entre tu aliento
con el claro de tu voz en mis oídos.

Ahora he de decir que entre tus brazos
sincronizo mis latidos a los tuyos,
intuición adivinada y comprendida
en el temblor de las miradas,
con tu pulso añadido entre mis labios
en un suspiro.







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