martes, 20 de junio de 2017

VOLVER (II)


Que a salto de mata y viento
cantemos,
a voz en grito,
a la lluvia que nos done la Virgen de la Cueva,
que por la noche de San Juan
robemos los silencios de los carros y portales,
y fabriquemos flautas de saúco
en las tardes de un verano intermitente.

Que por Invierno se nos hieran las rodillas
hasta volverse huellas
sobre el lodo y sus canicas estrelladas,
que levantemos cabañas de viejos troncos
para recordar ser tribu,
y que hurtemos tizas blancas
con las que dibujar en las paredes.

Y planeemos nuestra fuga a la hora del recreo,
para escondernos
entre las olas frías de Noviembre
o para arañar minutos sentados en un banco,
devorando pétalos de rosas,
retando horas,
observando en el salto de los peces
su salpicar minúsculo de escamas.

Que seamos niños sin zapatos
prestos a ensuciar de barro sus talones,
niños sin sombra lanzados en carrera
por la cuesta que a la mar nos guíe.

Inventemos un lenguaje
con palabras imposibles.











2 comentarios:

  1. Cuanta nostalgia de aquella época feliz cuando había relojes sin tiempo.
    Preciosos recuerdos y preciosas palabras.
    Que tengas un bonito día de San Juan.

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    1. Esta añoranza que siento es quizá porque no veo que los niños de ahora disfruten con lo más simple. Me da la impresión de que nosotros mismos no quisimos que nuestros hijos pasasen carencias, y ahora, visto desde la lejanía del tiempo, sospecho que de algún modo nos hemos equivocado. No digo que aquellos tiempos fuesen mejores, pero si en cosas esenciales. Ahora nos hemos introducido todos en una cadena de consumo, pero la felicidad no la veo en eso. Gracias Susi. Siempre abrazos.

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