viernes, 2 de junio de 2017

NUESTRA LUZ ENTRE LAS LÁGRIMAS



Han sido nuestros trechos
pedregal de los temores,
pasos de la infección de nuestras llagas.

Ahora somos curvas de la vida
que se encuentran sin reclamos,
sin ninguna petición más que sentirnos
en la paz de vernos uno en otro reflejados.

Descansamos
abandonadas las manos en un roce,
recostados sobre un viejo colchón,
encontrándonos entre las lágrimas
que han creado los cristales puros
de nuestra lámpara diáfana,
encendida creadora de estrellas
y fundadora de un arco iris de destino.

No dormimos.

Callados,
al culminar el día despistamos el cansancio,
lo hacemos huir con la velocidad prendida
de los instantes pardos
y con las miradas unidas en el techo.

Nos amamos
siendo sin cuerpo
espíritus nuevos que nada nos pedimos,
abrigados de recuerdos
entre vidrios del llanto viejo,
con la fe de observar
cómo el tiempo se nos va
en nuestra habitación de cielo claro.




2 comentarios:

  1. Bello poema José Manuel. Permanecer unidos en el abrazo del amor habiendo pasado el tiempo es algo maravilloso. Un gran abrazo amigo.

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    1. Agradecido a ti por tus palabras. Buen fin de semana, Marina.

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