domingo, 4 de junio de 2017

LA MEMORIA DE LOS ARCOS



Imanes con sabor a vino blanco
y gargantas de licor hirviente
esparcidas entre las lluvias del invierno.

Veinte años casi imberbes
volando en los colegios del deseo,
atravesados de ansiedad
sobre el filo de las noches de tabernas
y de la embriaguez del baile.

Paredes salpicadas por líneas húmedas
y encuentros renqueantes,
espaldas aclimatadas a las goteras,
pies silvestres
empapados de callejuelas del viernes.

Viejos soportales de nuestra juventud
donde ocultarnos de ojos ajenos
entre sombras escogidas,
habitaciones abiertas
desde las que rogar un beso,
arcos bajo los que sugerir
caricias furtivas de viento frío.

Veinte años para caminar noches,
vacilante al regresar al hogar
a protegerme ante el viejo radiador
donde secar mis zapatos,
con su perfume guardado en los dedos
para envasarlo en el jarrón
de nuestra unión de aromas
y nudos de secretos.




2 comentarios:

  1. Que hermoso poema y cuántos recuerdos de juventud evoca. Gracias y un abrazo

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    1. Si. Las noches de invierno con mi primer amor. Gracias y un abrazo.

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