martes, 13 de junio de 2017

UN POEMA EN LA CALLE


Mis mañanas son el cuenco
de humildad de días neutros
donde se imprime despacio
el bosquejo de mi curso.

Una huella aporta calma
en mis tardes arboladas,
conjura de ritmos cautos
donde revivir canciones.

Si una frase se revuelve
en la ceguera de un búho
mis noches apagan vientos
en mi mente vuelta hiedra,
llama de rima latente
para subrayar a oscuras
el contorno de mi lecho.

Hay un presente sentido,
un futuro que no importa,
hay poemas en la calle
con los que celebrar la vida,
palma blanca de una mano
extendida sobre el lienzo,
suelo pulido de estrellas
para iluminar temores.







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