jueves, 21 de septiembre de 2017

TEMPUS FUGIT



Quieren robarnos los días bisiestos,
apropiarse de estas cornisas
argumentando que nuestra luz es vulnerable,
golpear con la estulticia de sus sucios talones
nuestra humildad,
armar sus cadenas sobre nuestras alas agotadas.

No cesan de insultar con lenguas filibusteras
los equilibristas de las medias verdades,
los recaudadores de urnas,
piratas a la búsqueda de llenar sus cofres
con nuestra rutina y con sus robos.

Son espadachines cegados,
supuestos triunfadores de batallas digitales,
acaparadores de tesoros de hojalata
que muestran con orgullo
a la secta intolerante del mercado de valores.

Buscan levantar nuevas fronteras
sobre nuestra paciencia,
rayas que nos creamos incapaces de cruzar
si no disponemos de su salvoconducto invisible,
sugieren que les donemos las aguas
a cambio de nuestro plato de lentejas,
que compremos a buen precio
su oferta del vacío.

Nos arengan impacientes sobre la libertad
con la pretensión de mantenernos atados,
juegan con las frases
como con la tierra que mancillan,
escarban sus sonidos para alterar la Historia.

Llenan con mensajes cántaros de hiel
levitando en las almenas de un castillo de naipes,
arquitectos burdos de la infamia,
ilustres Don Nadie que todo confunden.

Hablan de amasar fortunas
haciendo de asir el poder su pasatiempo,
elaboran crucigramas matutinos
de letras subterráneas,
reventando en cada sílaba
la blasfemia del sedimento de lingotes
endurecidos por el fuego de sus vicios.

Se jactan orondos si asesinan bosques
y exprimen de la tierra sacra
el alquitrán con el que hacer felices
a los mercaderes,
convierten las cañas en lanzas
para ofender el corazón de los justos.

Con su dedo índice señalan
la negación del derecho de pensarnos diferentes
los salvapatrias que articulan monólogos
creídos de sí mismos,
registradores o conductores
o millonarios de su nada.

Nos quieren militantes de mente plana
e información sutil,
esponjas de paseo en los festivos nefastos,
eternamente jóvenes
en su mercado de cuentas de vidrio,
dormilones ante el brillo colorido de las pantallas.

Nos sueñan infelices,
mudos, resignados,
parte mecánica de su mercancía dúctil,
nos imaginan escarabajos peloteros
manejables a sus órdenes y engaños.


2 comentarios:

  1. Un poema de gran profundidad mental Me voy habiendo aprendido un abrazo enorme

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    1. Gracias, mi siempre estimada Mucha. No es sabio quién más lee, ni quién más habla, es sabio el que escucha y observa, el que aprende de él y de los demás, del Mundo.
      Un gran abrazo.

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