viernes, 13 de julio de 2018

HUELLAS





¿Existe ese alguien que nos cuente
dónde se extinguen
los límites del firmamento,
ese alguien que decirnos pueda
cuál ha de ser el movimiento
para palpar esa frontera?.

Ni mil paraguas deben detener
el diluvio de los prodigios
si les permitimos a nuestros pies
ser una caricia,
y ser secreto
de las aceras encharcadas
si aprendemos
a abandonar los zuecos
cuando nos corresponda cruzar
nuestra jungla interrogada,
ser nosotros la ruta sincera
en la avidez de este bosque
de la preguntas pertinentes.

No despreciemos
la ubre de la Tierra amorosa
que desde siempre ha nutrido
el esplendor de nuestro viaje,
ni permitamos que nos amilane
la supuesta bondad
del señor de las calimas humillantes.

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